La historia del disco Diamond, o la extraña conexión entre Edison y Steve Jobs

22 de Marzo de 2010 por skotperez
Thomas Alva Edison

¿Joaquín Reyes caracterizado como Edison en el Testimonio del inventor o el propio Thomas Alva?

Thomas Alva Edison fue un Steve Jobs de su época en toda regla. El presidente de Apple se ha hecho un hueco en el mundo de la tecnología por desarrollar productos muy bien acabados en términos de diseño y usabilidad, para muchos los mejores en su sector. Pero también por desarrollar estos productos para un mercado cerrado y exclusivo: aunque cada vez menos, los productos de Apple constituyen un sistema en sí mismo, del que es muy difícil salir una vez se adquiere el primer artefacto de la marca, por su total dependencia de todos los demás. Edison planteó a principios del siglo XX su incursión en el sector de la reproducción de sonido de la misma manera que Steve Jobs ha planteado a finales del mismo siglo el uso de los ordenadores personales. La incursión de Edison en el sector de la reproducción de sonido es uno de los ejemplos de las malas artes que Edison desarrolló como inventor, como se viene comentando en la red desde hace varios años.

Etiquetas de discos Diamond

Etiquetas de los discos Diamond, en las que aparecía la cara de Edison. Éstas son de papel, que se empezaron a usar a partir de 1921; las primeras estaban grabadas sobre el disco.

La historia del disco Diamond constituye prácticamente el primer episodio de la guerra de los formatos de reproducción de sonido, la carrera de las empresas de desarrollo de soportes de reproducción por hacerse con el mercado, una historia apasionante que empieza a finales del siglo XIX. Tiene como uno de los protagonistas principales a Edison, de ahí que el disco Diamond también se conozca como disco Edison.

La carrera por hacerse con el mercado doméstico de la reproducción de sonido en sus inicios es una sucesión de zancadillas entre los diferentes inventores y las empresas a las que representaban, fundamentalmente en forma de demandas por violación de patentes.

Patente de 1878 del fonógrafo de Edison

Ilustración incluida en la patente de 1878 del Fonógrafo de Edison

Todo empieza con el desarrollo de las máquinas reproductoras. Edison patenta el fonógrafo en 1878, para muchos la primera máquina que reproduce sonido. Para otros, en realidad fue solo la primera máquina de este tipo patentada en Estados Unidos y atribuyen a Frank Lambert la reproducción del primer sonido grabado (en este caso, hasta la mismísima Wikipedia se contradice en sus artículos en inglés “History of sound recording” y “Phonograph“, así que no nos pronunciaremos categóricamente; lo dejamos a vuestro buen juicio y afán investigador). Veinte años antes, Édouard-Léon Scott de Martinville había inventado el fonoatógrafo, máquina capaz de registrar sonido pero no de reproducirlo. Tras el fonógrafo vendrían varias máquinas que no cuajaron en el mercado, y también dos que sí lo hicieron: el grafófono de Alexander Graham Bell y el gramófono de Emile Berliner.

Edison pronto se dio cuenta de que podía hacerse con el negocio de la reproducción si controlaba los soportes para almacenar el sonido. Aquí es donde las demandas por violación de patentes como manera de obstaculizar a la competencia se sustituyen por los formatos propietarios y los sistemas cerrados, mucho más efectivos. Berliner fue el primero que puso a funcionar un reproductor de discos. Hasta el gramófono las máquinas extraían el sonido de cilindros en vez de discos, de mayor o menor diámetro, de cartón, cartón parafinado recubiertos de estaño o fabricados de cera sólida después, pero siempre cilindros donde se iban labrando los relieves que los reproductores transformaban en sonido.

Con el desarrollo del gramófono, el disco de vinilo se popularizó. Las llamadas Talking Machines se extienden por los hogares sobre todo a partir del desarrollo que la empresa Victor Talking Machine Company hizo a partir de la patente de Berliner: el reproductor Victrola, con el que prácticamente consigue el monopolio del mercado desde 1906.

Fonógrafo Diamond de Edison

Fonógrafo Diamond de Edison, el primero de sus reproductores que abandonó el cilindro como soporte de grabación y reproducción de sonido.

La patente del sistema basado en disco de Emile Berliner caducaba en 1910. Edison aprovecha el momento para introducir a su empresa en el mercado sin tener que pagar por la patente y en 1912 empieza a comercializar fonógrafos con soporte para discos. El cilindro estaba muerto; el disco era un soporte que podía almacenar más minutos de sonido y proporcionaba una manera más rápida de copiar originales. Es en este momento de nuestra historia cuando entra en acción el disco Diamond. Como el mercado estaba en manos de los reproductores Victrola, Edison intenta ganar su sitio con un producto que destaque por su calidad. El fonógrafo Diamond de Edison garantizaba una calidad de grabación y reproducción de sonido superior a la de los reproductores Victrola, pero también a un precio más elevado. Confiando en la superioridad de sus reproductores, y en discos con una durabilidad de mil reproducciones según el propio Edison, su compañía apuesta por cerrar el sistema Diamond para que ningún otro reproductor del mercado pueda reproducir sus discos.

Cilindros de los primeros fonógrafos Edison.

Un cilindro, el sistema de almacenamiento de sonido anterior a los discos.

Para conseguirlo técnicamente utiliza la manera de registrar el sonido en los cilindros —diferente a la utilizada en los discos—, que conocía bien y seguía usando en sus todavía extendidos cilindros de cera, que no dejó de vender hasta 1929. Para registrar el sonido en los surcos del cilindro se utilizaba el sistema hill and dale (montes y valles) o vertical, que el brazo del reproductor tenía que recorrer oscilando en un eje vertical para rescatar los sonidos; en los discos, Berliner introdujo el sistema lateral, con el que todo el proceso de grabación y reproducción se realizaba sobre un eje horizontal. De esta manera Edison se aseguró la incompatibilidad entre su disco Diamond y el resto de reproductores, creando el primer formato no estándar de la historia de la grabación y reproducción de sonido. Por si esto no hubiera sido suficiente, Edison blindó su sistema sustituyendo la aguja de acero del brazo lector de los reproductores estándar por un cabezal de diamante.

Entre 1912 y 1929, la compañía de Edison comercializó discos y reproductores Diamond y consiguió vender más de 800.000 máquinas. Mientras los primeros gramófonos se podían conseguir por quince dólares y cada cilindro sesenta céntimos de dólar, los fonógrafos Diamond costaban entre sesenta y mil dólares, y los discos entre sesenta céntimos y un dólar. El precio de los discos Diamond no era superior al de los otros reproductores, en cambio en sus fonógrafos Edison introdujo innovaciones, sobre todo en las carcasas convirtiendo los reproductores en auténticos muebles, que incrementaban su coste espectacularmente. En 1920 empezó a comercializarse un reproductor estilo gótico por la friolera de 6.000 dólares, el reproductor más caro vendido hasta la fecha.

Fonógrafo Diamond

Uno de los fonógrafos de Edison, de los caros.

Los discos Diamond tuvieron buena acogida en sus dos formatos, diez y doce pulgadas. Con 150 surcos por pulgada y rotando a ochenta revoluciones por minuto, proporcionaban cinco y siete minutos y medio de entretenimiento respectivamente, frente a los tres minutos que ofrecían sus competidores. Sus dueños tenían más música y de mejor calidad sonora por unos pocos dólares más, merecía la pena comprarse un fonógrafo Diamond. Edison lo había conseguido, su sistema se estaba extendiendo, y la prueba era que se empezaron a comercializar adaptadores para poder reproducir discos Diamond en máquinas de otras marcas. Brunswick sacó al mercado en 1917 el reproductor Ultona, que incluía brazos lectores intercambiables, de aguja de acero y cabeza de diamante, para reproducir discos con sistemas lateral y vertical.

La Primera Guerra Mundial aceleró el desarrollo de la radio, y con ella el tubo de vacío. Junto a los micrófonos que se habían desarrollado años atrás permitió incrementar la calidad de grabación mediante señal eléctrica hasta niveles aceptables, y la industria empezó a plantearse sustituir la tradicional grabación acústica a principios de los años veinte. Edison adoptó tarde esta innovación; mientras Victor Talking Machine Company o Columbia empezaron a comercializar discos grabados con el nuevo sistema en 1925, Edison no lo hizo hasta 1927. Para entonces los fonógrafos Diamond, que no habían bajado de precio, se resentían en el mercado y su calidad no podía competir con la calidad de los nuevos discos eléctricos de larga duración. En un intento a la desesperada la compañía de Edison lanzó un fonógrafo mixto que aceptaba el sistema lateral de reproducción, el de sus competidores, además del sistema vertical que necesitaba el disco Diamond. Pero fue demasiado tarde, su sistema cerrado le había atrapado y Edison decidió abandonar el sector de la reproducción doméstica y probar suerte con la radio.

En septiembre de 1929 se vendió el último disco Diamond, tras más de 48 millones de copias vendidas de 27.000 discos publicados (listado en archivo Microsoft Excel) desde 1912.

Actualmente se pueden encontrar discos y fonógrafos Diamond como material de coleccionista. Los discos en ebay cuestan entre 10 y 24 dólares, y los reproductores en torno a 500. Como para casi todo hoy día, hay cientos de asociaciones que se dedican a recopilar y conservar la música editada en este formato. En la página The Edison Diamond Disc se pueden encontrar detalladas instrucciones para la conservación y reparación de los discos, así como sistemas para digitalizar la música encerrada en ellos, y en el foro The Online Edison Phonograph Discussion Board hay una comunidad de usuarios del sistema Diamond numerosa y activa.

Créditos de las imágenes
Etiquetas de los discos Diamond. The Edison Diamond Disc Preservation Guidelines
Ilustración incluida en la patente de 1878 del fonógrafo de Edison. Google Patent
Fonógrafo Diamond de Edison. Wikipedia
Un cilindro, el sistema de almacenamiento de sonido anterior a los discos. Flickr de galessa’s plastics.
Uno de los fonógrafos de Edison. Flickr de curtisirish

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El tocadiscos se resiste a morir | 12 de Enero de 2010 por paaq

Hablan en La Razón del formato vinilo y su acomodo como nicho de mercado: En España se despachan cada año entre 5.000 y 6.000 unidades, y en Europa la cifra supera las 50.000, según los datos que maneja Aetic.

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Marta Sánchez y el tocadiscos de su papá | 16 de Junio de 2009 por paaq

¡Y cuanto me fastidiaba que me interrumpieran esos mágicos momentos abriendo la puerta con sequedad y preguntándome: “Marta!, ¿Otra vez tocándole el tocadiscos a papá???”

La cantante coruñesa añora aquellas tardes escuchando música de Olivia Newton John en el tocadiscos de su padre, y lo cuenta en su blog. Las tiendas del centro de Madrid donde vendían las agujas están estos días intentando no sucumbir a la crisis de la música en plástico.

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Semana de la India. Cosas guays que se venden en la calle

7 de Marzo de 2009 por manu

¿Conoces ese programa del Channel 4 que se llama Scraphead Challenge? Es buenísimo. Dos equipos compiten por realizar una máquina (normalmente un vehículo) con la basura que hay en una chatarrería. Lo pregunto porque recuerdo que nada más entrar en el “market” tuve claro que era el escenario perfecto para rodar el programa.

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A diferencia del Dharavi el market es una zona totalmente inserta y articulada en la ciudad, con un nivel muy parecido de urbanización. Sólo que en lugar de saris y verduras se vende chatarra, sobre todo de coche. Como si de la matanza del cerdo se tratara, los coches estaban desguazados y clasificados por piezas: puertas, parachoques, ruedas, motores…En realidad no es nada raro, en Madrid tenemos desguaces La Torre que es lo mismo. Bueno, quizás la diferencia es que desguaces La Torre no está en la Plaza Mayor.

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Además de chatarra de coches y motos sospechosamente nuevas había puestos donde se desguazaban ordenadores. Y aquí la clasificación no era ni mucho menos tan exhaustiva. Ya fuera con un martillo o con un destornillador el trabajo consistía en reducir ordenadores y otros trastos a su mínima expresión. Una vez desguazado el aparato la carcasa era golpeada para reducir el volumen de las partes metálicas.

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Al tipo de la izquierda ya le conocéis. Está desguazando lo que yo diría que es un foco de discoteca. El de la derecha le está quitando los “dientes” a una antigua máquina de escribir.

Os dejo por último con unas cuantas imágenes más de cosas que se vendían en puestos de la calle. Ahora mismo me estoy lamentando de no haber sacado una foto de un puesto donde vendían radios de las marcas “Nokina” y “Pansonic”. Si amigos, tendréis que creerme a falta de pruebas gráficas.

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Tocadiscos de todos los colores y sabores. Y en la foto de la izquierda un reproductor de super8.

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Momento WTF. Venta de conectores de móvil como si de un manojo de espárragos se tratara.

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No puedo imaginar cómo hace este topmantero para llevarse la mercancía. Por cierto mira eso que hay en la parte de arriba… no es un boli.

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Tocadiscos en el automóvil

30 de Enero de 2009 por paaq

Ah, los años cincuenta. En Europa los recordamos como tiempos más o menos grises, pero en Estados Unidos les tienen un gran cariño. Iconos de hoy en día como el automóvil americano o la típica urbanización de casas con jardín se popularizaron en aquella época.

Los coches americanos de aquella época eran, sobre todo, un prodigio de marketing. Asequibles, enormes y brillantes. Las tres grandes empresas que hoy están a un paso de la quiebra hacían uso intensivo de la obsolescencia planificada presentando nuevos modelos cada año, con pequeñas innovaciones cuyo carácter innovador se anteponía a su importancia o utilidad. Baste recordar que el cinturón de seguridad no se impuso hasta los años 60 porque siempre había alguna innovación más cool para vender.

La innovación que trataremos hoy es otro meme que ha recorrido internet: el tocadiscos para automóvil, que ofrecía Chrysler como pack adicional en sus modelos de 1956. Por aquel entonces no existían muchas emisoras musicales, por lo que la mayoría de los jóvenes conductores no podía escuchar música en el coche, algo que hoy es considerado un derecho constitucional.

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Se trata de un aparato interesante: dado el poco espacio disponible, los discos de siete pulgadas eran ideales, pero las 45 rpm a las que giraban habrían obligado al conductor a cambiar de disco cada pocos minutos. Así que Columbia, la fabricante del aparato, creó un nuevo formato de 16⅔ rpm que aumentaba la duración del disco a una hora por cara. Lo que es el tocadiscos estaba empotrado, y asomaba pulsando el frontal. Los mecanismos para evitar cargarse el vinilo al primer traqueteo debieron conllevar un esfuerzo considerable.

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La estrella musical de la época Lawrence Welk nos muestra las bondades del producto

Como sucede con cualquier formato minoritario y cerrado, la vida comercial del Highway Hi-Fi Phonograph fue breve. Los discos sólo podían ser de artistas que tuvieran contrato con Columbia, que regalaba seis con la compra del pack. Así que en 1957 nada de esto estaba a la venta.

Se lo leí al tentempié via menéame

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Escapar de la obsolescencia

30 de Diciembre de 2008 por manu

Este es el curioso aparato que me esperaba encima de la mesa del salón el día 25 (mi madre tiene por tradición hacer regalos sorpresa ese día).

En esencia el motivo de hacerme este regalo era poder reproducir los vinilos que he ido acumulando en los últimos años. En España el coleccionismo de vinilos está reservado a gente con suficiente tiempo y/o dinero como para hacer una colección decente, que no es mi caso, pero si aprovechas un viaje a Latinoamérica puedes hacerte con pequeñas joyas a un precio muy asequible.

Pero volviendo al aparato. Más allá de su estética a medio camino entre lo retro y el steampunk, cualidad que tienen todos los aparatos de la marca Daklin, lo que me sorprendió fue que en realidad se trataba de un reproductor multiformato. Un frontal de diseño algo bakala albergaba un lector para CD, una radio, un conector USB y una ranura para tarjetas SD. Y aún hay más. En un lateral, como si se les hubiera ocurrido en el último momento, había un reproductor de cintas de cassette. Creo que en cuanto a reproducción de música no se puede pedir más.

¿A que el reproductor de cassette parece robado de un Ford Fiesta?

Aplaudo la existencia de este tipo de aparatos. Es una alegría poder sacar del cajón las viejas cintas de cassette y a la vez poder reproducir archivos mp3. Sin embargo apenas duró treinta minutos fuera de la caja, lo que tardé en probar un vinilo y sacarle unas fotos. He decidido cambiarlo por un tocadiscos que sólo sirva para eso.

Qué queréis que os diga. Creo que con un aparato cuya única función sea reproducir vinilos será más fácil encontrar piezas de repuesto en caso de avería, o habrá una masa crítica de usuarios que posibilite encontrar soluciones a los problemas que tenga el trasto en el futuro. Que me parece mejor forma de escapar de la obsolescencia, vaya.

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