Resurrección instantánea

27 de marzo de 2010 por cogollo

Si eres lo bastante precavido como para seguir guardando tu vieja Polaroid estás de enhorabuena.
Como sabrás, Polaroid dejó de vender película para sus cámaras instantáneas hace un par de años. Sin embargo, la gente de Impossible Project compró  parte de la maquinaria empleada en su producción  y ha estado desarrollando su propia emulsión desde cero.

Pues bien, se ve que ya están lo bastante satisfechos con sus resultados. En su tienda puedes comprar recargas para todos los modelos de Polaroid. Eso sí, 18 euros, pague usted.

Visto en HackADay.

Publicado en Obsolescencia | 1 Comentario »


Tomar el relevo de Polaroid | 29 de julio de 2009 por paaq

Tomar el relevo de Polaroid

Ahora que Polaroid ha abandonado la fotografía instantánea y todos descubrimos cuánto molaba, Fuji saca una cámara de este tipo, la Instax 120, y Ramón Peco la analiza someramente en soitu.es. Mucho menos carismática que sus predecesoras y anacrónica en este mundo de bits del siglo XXI, esta cámara fotográfica parece una boutade de la marca japonesa.

Etiquetas:    | Comentarios desactivados en Tomar el relevo de Polaroid


Linternas para las pilas de Polaroid

29 de julio de 2009 por paaq

Hace unos días Iñaki Madariaga nos dejó un comentario sobre las pilas que alimentaban las cámaras Polaroid de la serie 600, la más conocida de cuantas fabricó la empresa que acaba de abandonar este sistema de fotografía instantánea.

Resulta que las baterías que alimentaban el flash venían dentro del cartucho de papel fotográfico, por lo que eran reemplazadas cada vez que se cambiaba éste. Hubo varios modelos de cartuchos compatibles con las cámaras de la serie 600, pero los estándar daban para 12 fotos con una sensibilidad de 640 ISO, con una batería plana de 6 voltios. Es de suponer que en 12 fotos con flash no consumes la carga de la batería por mucho flash que tenga la Polaroid, por lo que miles de baterías se iban a la basura habiendo dado sólo un poco de lo que podían. Un despilfarro.

Sin embargo, a Polaroid debieron sobrarle unos cuantos miles de esas baterías a finales de los años 80, porque sacó al mercado una linterna desechable que aprovechaba la misma pila que los cartuchos de fotos, ahora llamada Pola Pulse. Su forma plana permitía a la linterna ser muy pequeña, ligera y potente, ideal para llevar en la guantera del coche o en el bolso. Eh, no pongas esa cara, los que hemos sido boy-scouts en los 80 recordamos nuestra primera linterna halógena y lo que pesaba. Esta pequeña linterna, al ser desechable, no estaba diseñada para cambiar la batería fácilmente, por lo que aguantaba bastante bien el agua y los elementos. Por último, al llevar una pila muy potente, su duración se iba más allá de los cuatro años.

Linterna desechable de Polaroid

Linterna desechable de Polaroid

El propio Iñaki nos ha enviado las instrucciones para extraer la pila de un cartucho usado y ponerla en la linterna. Citemos:

El asunto surgió por que me regalaron una linterna Polaroid al comprar unas cargas de sus películas.

La linterna junto a una bellísima Polaroid Supercolor Esprit

La linterna junto a una bellísima Polaroid Supercolor Esprit

Cuando se acabó la pila de la linterna lo primero que hice fué abrirla, ya que pensaba que estaba alimentada con alguna pila-botón (la linterna es plana), así  descubrí que albergaba una pila similar a la que está dentro de cada cartucho de fotos (una cada 10 fotos), que hace funcionar el flash y expulsar la foto de la cámara. Sólo tenía que hacer que los contactos concidieran con la posición de los contactos de la linterna.

La pila y la linterna, destripadas

La pila y la linterna, destripadas

Para eso se retira una capa del cartón que envuelve la pila (pila intacta fig A) y se recorta en la parte posterior hasta hacerlos coincidir con los contactos de la linterna (fig B pila preparada para meter en la linterna). La cosa está muy clara por que los contactos de la linterna son el propio botón y un cable pelado en la parte superior (lo podéis ver en la figura C que es la linterna desmontada). Fácil.

Si se han hecho muchas fotos en exterior, el flash no se dispara a plena potencia, así que la pila tiene chicha para iluminar bastante.

Por cierto, del cartucho también se aprovecha el receptáculo metálico, útil para guardar las fotos una vez reveladas, de diez en diez e incluso utilizarlo como expositor.

Interesante apunte, pues una tejana llamada Amy (y ya sabemos que los tejanos son especialmente obsoletos) ha publicado este tutorial para reutilizar una carcasa de cartucho de Polaroid como sujetafotos de nevera. Muchísimas gracias a Iñaki por este sencillo tutorial, a ver si nos hacemos con una de éstas pilas y la ponemos a prueba.

Publicado en Hackeos e ideas, Obsolescencia | 1 Comentario »


Obsoleta de hoy: Nueva York

15 de julio de 2009 por paaq

Ay, la capital del mundo. Al menos, de ese mundo que termina, en el que los países europeos eran ricos y los demás pobres. Ciudad reconocible por sus alcantarillas humeantes, su NYPD, su Estatua de la Libertad, la ciudad de Seinfeld para mí, de las cosas grandes para skot… en fin, no sigo porque no paro. Nueva York es hoy nuestra capital de la obsolescencia gracias a las máquinas de escribir, las registradoras mecánicas y las Polaroid.

Amanecimos leyendo en menéame el contrato de un millón de dólares que ha firmado el Ayuntamiento de Nueva York con Swintec para la renovación y mantenimiento de sus máquinas de escribir. Esta empresa de Nueva Jersey cobrará además docenas de miles de dólares más los próximos tres años, según se vayan estropeando las máquinas.

Swintec 6040

Swintec 6040 con teclado español, 998 dólares

La parte del león de este contrato irá destinada al departamento de policía, el famoso NYPD. Al parecer la policía neoyorkina tiene unos procedimientos un tanto analógicos en su labor, incluyendo denuncias e informes a máquina (y no siempre eléctrica), papel carbón para los duplicados y una alarmante escasez de repuestos, cintas y cartuchos, que obligan a un tráfico de tales pequeños objetos de una comisaría a otra. Los españoles teníamos a una infiltrada en aquel curioso mundo, Silvia Uslé, cuyas anécdotas como auxiliar he seguido durante estos años, pero por algún motivo ha cerrado su blog.

Por otra parte, Miguel Rey nos ha pasado el link a una bonita historia de obsolescencia y contraobsolescencia en el corazón de la Gran Manzana. Hay en el Bowery una tienda de máquinas registradoras regentada por Brian Faerman. Su padre Bernard, de 86 años, todavía se deja caer por allí. Y tiene bastante que contar sobre la ciudad a través de las máquinas que guardan el dinero.

Bernard Faerman, reparador de máquinas registradoras

Bernard Faerman, reparador de máquinas registradoras

Desde hace más de un siglo el Bowery es un barrio eminentemente comercial, lleno de tiendas que acudían a Bernard nada más abrir o para el mantenimiento de sus máquinas. Una registradora mecánica es uno de los aparatos obsoletos más sensoriales. Es onomatopéyica, sus teclas son metálicas y de gran recorrido, hace “ka-ching” al abrir el cajón del dinero, que además es un momento importante en nuestra vida como consumidores, el momento de soltar la plata. La farmacia Figueroa en Lugo tiene una máquina de éstas y siempre ha sido una atracción.

Dice Bernard que el negocio va mejor en tiempos de recesión: la gente es despedida de sus trabajos de oficina y abren modestos negocios. Y entonces necesitan una máquina registradora no muy cara, posiblemente de segunda mano. Algo bonito, metálico, ruidoso y fiable. El reparador, como todo experto en mecánica con suficiente experiencia, dice que las máquinas de hoy no tienen nada que ver con las de antes. National Cash Register, hoy más conocida por sus cajeros automáticos, no sólo fabricaba sus máquinas, sino las herramientas necesarias para su mantenimiento, asegurándose de que durarían décadas.

Si las máquinas de escribir y las registradoras mecánicas llevan veinte años muriendo, el sistema de fotografía instantánea Polaroid lo está haciendo mucho más repentinamente. Este año Polaroid deja de fabricar cartuchos, poco después de haber abandonado las cámaras. Hay muchas opiniones sobre el tema en internet, relativas sobre todo al vínculo emocional de los usuarios hacia un sistema caro y de poca calidad fotográfica, pero íntimo e inmediato, así que ya le dedicaremos todo un post. Hoy quería mostrar un par de proyectos que tratan de plasmar Nueva York con fotografías instantáneas.

Porter Hovey es fotógrafa y vive en Brooklyn, y tiene un fotolog de Polaroids: porterpolaroidproject.

Escuela en la Calle 10 con la Sexta

Escuela en la Calle 10 con la Sexta

La mayor parte de las fotos son de Brooklyn y de NY, pero las hay de Estambul o Suecia, según los viajes de la autora. Es un fotolog, pero parece un viejo álbum familiar; cuesta asociarlo con el presente porque el desvaimiento de los colores le da a todas las fotos un irreparable aspecto setentero. Además, Porter fotografía viejos rincones atemporales y un tanto ajados.

Más instantáneo era el NYC Polaroid Project, en su primera y segunda versión, obra de Andrew Faris en 2003.

polaroidfaris

Fotografía del 8 de julio de 2003

Planteado más como un safari fotográfico, las fotos de Faris son sin duda más neoyorkinas, pero también de colores sospechosamente vívidos. Sospecho que nos venden la instantaneidad de la Polaroid con los colores de una Lomo. Pero es un buen paseo.

Publicado en Obsolescencia, Obsoletos de honor | 2 Comentarios »