El vaporware ya no sirve | 26 de agosto de 2009 por paaq

Una de las estrategias de Microsoft menos reconocidas es el uso intensivo que hacen del vaporware: programas informáticos extraordinarios que son anunciados pero que nunca llegan a ver la luz, como el proyecto Cairo para un novedoso sistema operativo que presuntamente estuvo activo toda la década de los noventa. Daniel Eran cuenta cómo estos anuncios debilitaban la posición de los rivales de Microsoft cuando, pese a tener software más avanzado y tangible, los consumidores no veían rentable cambiar de plataforma, y también cómo hoy en día esta estrategia ya no funciona. Traducido al español, en La Segunda Puerta.

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El caso de la pegatina de Vista Capable

15 de abril de 2009 por paaq

La historia daría para una novela: un furtivo intercambio de emails y contactos personales entre ejecutivos de dos poderosas corporaciones multinacionales acaba con un acuerdo que putea a millones de consumidores. El tema se trata estos días en los juzgados de Seattle, y las pruebas que van saliendo a la luz parecen demostrar que hubo un acuerdo para que Microsoft rebajara las pretensiones de hardware del Windows Vista.

Este sistema operativo ha sido un quebradero de cabeza para Microsoft desde el primer día de desarrollo. Además de un considerable fracaso de marketing y una oportunidad para la competencia en el mundo de los sistemas operativos (gracias al Vista, algunos ordenadores se venden hoy con Linux) ahora Microsoft se enfrenta a los tribunales por lo que, en cierta medida, puede considerarse una falta de comunicación entre amigos.

Porque amigos son Microsoft e Intel, que dominan aplastantemente sus respectivos mercados, y se necesitan mutuamente para obsolecer sus productos a un ritmo adecuado. En 2005, Microsoft, que llevaba dos años de retraso en su nuevo sistema operativo, hizo los primeros anuncios sobre el hardware que necesitaría. Y se encendieron las alarmas en Intel, que por esas fechas comenzaba a vender un chip gráfico listo para integrar en la placa base, el 915. Era barato, pero poco potente, y, según se anunciaba, el Windows Vista necesitaría más buffer y más memoria para hacer uso de transparencias, tridimensionalidades y demás alardes gráficos.

Analicemos la situación: los ordenadores llevan ya media década con el mismo sistema operativo, y la estabilidad provoca que Intel enfoque sus esfuerzos en integrar y abaratar, no en añadir potencia al mismo precio, que había sido la estrategia hasta entonces. Mientras tanto, Microsoft pretende recuperar el terreno perdido estos años de pax xpiana, y anuncia que su próximo sistema operativo exigirá una máquina de altas prestaciones.

Hay que conocer la posición de Microsoft en el mercado de la informática para comprender la importancia de este anuncio. Miles de empresas, gobiernos y administraciones usan Windows por decreto (lo que nos cuesta dinero) y muchas veces las conferencias de Steve Ballmer no son charlas empresariales, sino anuncios de estándares cuya trascendencia alcanza a nuestras oficinas y casas. Por tanto, Microsoft vio que los ordenadores eran cada vez más baratos y la carrera de la potencia se estancaba, y apostó por un sistema operativo de altas prestaciones. A partir de ahí, el tema a juzgar: unas cuantas llamadas entre el propio Ballmer y altos ejecutivos de Intel, unos cuantos mails, y al cabo de unos meses las exigencias de Microsoft cedieron un poco. Lo justo para que toda la gama de tarjetas gráficas de Intel, integradas incluidas, entraran dentro del pijama de Windows Vista.

vista-capable

Este símbolo fue el que, convenientemente impreso en pegatinas, adornaría los ordenadores vendidos los meses anteriores al lanzamiento del Windows Vista, para asegurar a los consumidores que podrían actualizarse sin problemas. En las especificaciones de la propia web de Microsoft podemos leer que el minímo de RAM son 512 MB, por ejemplo. Hombre, si tienes un ordenador de 256 megas y te empeñas en correr Vista… pues es posible, sí, aunque irá muy lento. Eso fue lo que parece que pasó: Microsoft rebajó las pretensiones de hardware para contentar a sus amigos de Intel, pero la mayoría de los ordenadores que se vendieron con la dichosa pegatina eran incómodos de manejar.

Claro, ¿hasta dónde podemos decir que un ordenador funciona “bien”? ¿Esperar dos minutos para que un ordenador arranque es esperar demasiado? Si Windows Vista tiene funciones que requieren potencia, y otras funciones que no la requieren, ¿le ponemos la pegatina a un ordenador que sería capaz de correr Vista sin ostentaciones gráficas? Ni idea. Estos temas de usabilidad están alejados de la corte de Seattle, que se centra más bien en cosas como este mail que un jefazo de Intel dirigió a sus colegas en enero de 2006:

Esta noche me han llamado los de MS con noticias increíbles. Van a cambiar el Vista Capable (éste es el nombre real del programa) para incluir los chipsets 915/Alviso. Esto es un cambio de rumbo en los acontecimientos. Lo resultante es que TODOS los Chipsets Integrados de Intel serán soportados en el programa.

¿Cambió Microsoft de idea para contentar a Intel o porque descubrieron que, en realidad y empujando un poquito, Windows Vista cabía en ordenadores más pequeños? ¿Cómo puede ser un delito dependiendo de que lo hicieran por un motivo o por otro? Engañar a los consumidores no me vale como excusa, como consumidor me siento engañado todos los putos días y ni siquiera los call-tv son delito.

Así que, más que un problema de comunicación entre amigos como decía más arriba, parece que hubo un choque de estrategias. La obsolescencia a piñón fijo que tan bien funcionaba desde los años 90 le jugó una mala pasada a Microsoft, que ha desperdiciado un cartucho -la propia Microsoft recomienda hoy no actualizar los ordenadores con XP a Vista- mientras Intel atisbaba unas oportunidades que han explotado definitivamente con la moda actual de los netbooks y demás ordenadores modestos. Y que Dios bendiga América.

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¿Cuánto cuesta Microsoft a nuestro país?

9 de enero de 2009 por skotperez

Microsoft es el mal, y como buen enemigo que es sirve muy bien para explicar maldades, porque las comete todas. Hace unos días se publicó en BULMA un extenso artículo que analiza bajo distintas hipótesis lo que le cuestan a la sociedad española todas las maldades de Microsoft. No es tanto un análisis de costes económicos, es más bien un repaso de los lastres que supone elegir software propietario, las consecuencias a corto y largo plazo. Me quedo con dos de los párrafos más didácticos. El primero en la página 8 de las 23 de que consta el artículo, explica la táctica vendor lock-in, que a grandes rasgos diremos que consiste en sustituir la fidelización del cliente por algo mucho más eficiente para obtener beneficios: el cautiverio del cliente.

La cautividad de la clientela, así he traducido el termino inglés vendor lock-in, es una de las bases de la forma de funcionar de Microsoft. David Santo me lo explicaba de forma sencilla con estas palabras:

Por ejemplo, si existiese el vendor lock-in en la industria automovilística, cada coche tendría su propio octanage para asegurarse de que solo puedes echar gasolina en las gasolineras propias, y no en la competencia. Si las camisas y las corbatas tubiesen vendor lock-in, las camisas tendrían agujeros en el cuello a grosores variables, para asegurar que si usas camisas de una compañía, también tienes que usar sus corbatas para que queden bien. Si cambias de proveedor de camisas, tienes que tirar todas las corbatas.

En la página 5 encontramos la misma idea que relaciona el recorte de libertades del usuario con el aumento de los beneficios pero aplicada al país entero. Aunque el siguiente simil es bastante menos inspirado que el primero es también bastante claro:

Microsoft afirma que gracias a ella, en españa, las empresas asociadas mueven un volumen de negocio en conjunto de 11 euros por cada euro facturado por Microsoft. Es decir, si Microsoft factura 300 millones de euros, según lo que afirma gente de su sede catalana, entonces (11+1) x 300 suman 3600 millones de euros de facturación anual entre ellos y sus socios. Y lo declara orgullosa como si estuviese enriqueciendo el país.

No es generar riqueza, es como si tuviésemos un arquitecto americano que nos diseñase casas en las que los muebles tuviésemos por obligación que comprarlos cada dos años so pretexto de que son mejores, y encima como consecuencia de dicha compra, tuviésemos que cambiar de casa porque no cupiesen. Eso no es enriquecer a los productores de muebles de España, es enriquecer a un “benefactor” arquitecto americano que nos cobra a la fuerza los nuevos diseños cada año o cada dos años y lastrar la economía y la prosperidad del resto del tejido empresarial.

En realidad lo que le cuesta Microsoft a España son esos 3600 millones de Euros o más si consideramos los efectos indirectos: es lo que España se ve obligada a pagar cada año debido a la tolerancia frente a este enorme problema, tan enorme como lo es la cifra: 3600 millones de Euros. Y es que en realidad el problema es mucho más grande.

Y al Papa lo que es del Papa: gracias a Microsoft por ser tan malo y permitir así explicar todos los lastres derivados del uso de software propietario, que los pobres se llevan las ostias de todos.

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