Talat Noi, donde los herreros se convirtieron en mecánicos

2 de Febrero de 2012 por skotperez

Gustavo Sanabria, de la serie Talat Noi

Talat Noi es el nombre de un barrio al sur de Chinatown, en Bangkok, junto al río Chao Phraya. Antiguamente acogía a la mayor parte de los herreros, productores de herramientas de acero. Después de la Segunda Guerra Mundial los herreros tuvieron que adaptarse y convertirse en mecánicos. Actualmente es un entramado de callejones repletos de talleres y almacenes de piezas.

Así se presenta la serie Talat Noi de Gustavo Sanabria en la recién inaugurada web del fotógrafo, que retrata el barrio de Talat Noi de Bangkok, uno de esos lugares donde van a morir los residuos tecnológicos del planeta, y que a juzgar por las imágenes no tiene nada que envidiar a sitios con prestigio y solera como Guiyu. Talat Noi,
el barrio de los herreros antes del desembarco del automóvil en Bangkok, supo reconvertirse y se llenó de auto-partes y talleres mecánicos. Las fotografías saben retratar perfectamente la belleza de la acumulación, y el contraste entre la repetición grasienta y la presencia de elementos cotidianos de la cultura local, como los templos domésticos. A menos que te estés imaginando todo este desorden acumulado en el salón de tu casa, sabrás disfrutar la belleza de las fotos.

Nos descubrió la serie Reme, de Flores en el Ático.

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Cacharreo automovilístico: del hidrocarburo al amperio

2 de Febrero de 2010 por paaq

Hace un tiempo que Fernando nos mandó en un mail el link a la web de unos muchachos canadienses que han convertido su coche de gasolina a eléctrico. Hay mucha información sobre conversiones de coches en internet, pero el reto del proyecto ForkenSwift está en mantener el gasto neto por debajo de mil dólares ¿Cómo? Bajando los requisitos al mínimo, usando componentes de segunda mano y vendiendo las piezas que sobran.

Los coches utilizados
El coche utilizado para esta conversión fueron en realidad dos: un Suzuki Swift podrido por dentro y un Geo Metro (que es el mismo coche pero con otra marca) podrido por fuera. Hablamos de coches de principios de los 90 que costaron 75 y 170 dólares, respectivamente. El motor eléctrico y gran parte de la cacharrada vino de una carretilla elevadora, de la que no se emplearon las baterías o el controlador por ser demasiado pesados.

forkenswift-baker-loot

¿El resultado? Un cochecillo que alcanza los 50 kilómetros por hora, tiene una autonomía de 20 kilómetros y es ligeramente peligroso para los peatones porque no hace ruido. Qué más quieres por mil dólares. Como dijimos el otro día, los valores testosterónicos que se asociaban a los automóviles van a desaparecer en la próxima era de los coches eléctricos. Mira el siguiente vídeo de la conducción del ForkenSwift ¿Acaso es posible comportarse como un macarra de BMW con este coche?

Especial mención merece el esfuerzo de haber vendido las piezas que iban sobrando del Suzuki, del Geo y de la carretilla. Si hubieran tirado todo a la basura, el proyecto habría costado 2600 dólares. De hecho, el gasto neto en la carretilla, la diferencia entre lo que pagaron por ella y lo que cobraron por la chatarra sobrante, fueron 36 dólares. Esto es obviamente imposible de hacer en España, donde el vicio de nuevos ricos nos impide comprar y vender cosas de segunda mano.

Gracias a esta incursión en el mundillo de las conversiones caseras de vehículos hemos descubierto páginas como EValbum o Ecomodder, donde los manitas cuelgan las fotos de sus proyectos. Mi obsocoche sigue chupando gasoil -y por muchos años- pero la creatividad derrochada en estos aparatos es entusiasmante. Desde carros sesenteros hasta pequeñas motocicletas, cualquier vehículo puede pasarse al amperio con un poco de cirugía casera. Esto me resulta especialmente interesante en una industria que se ha pasado a la obsolescencia funcional hace relativamente pocos años. Para mucha gente, su coche actual es el primero al que no le pueden meter mano bajo el capó. Aún recuerdo el cabreo de mi tío, el mecánico, cuando descubrió que tenía que llevar su nuevo coche a un taller para cambiar una triste bombilla.

Otro tema a considerar es la fantástica regulación que tienen los países anglosajones con respecto a la homologación de vehículos. Si funciona y no es peligroso, pagas algo de dinero y a conducir. Por eso de las islas británicas salen todos esos coches freaks tipo cama con ruedas, o sofá-coche; pero también asombrosos deportivos artesanales que al otro lado del Canal no se podrían homologar por no ser productos industriales.

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Autos chinos reemplazan a los Lada cubanos

12 de Octubre de 2009 por paaq

Vídeo de la BBC en español:

Una vez al mes, los cincuenta miembros del Club de Autos Rusos en Cuba se encuentran en el Parque Lenin de La Habana. Una concentración de dueños de coches como las que tenemos en los países capitalistas. Mi padre, como muchos otros distinguidos caballeros europeos, es miembro de un club de propietarios de coches antiguos (de Seat 600, no se vayan a pensar). El asociacionismo en torno al automóvil es un caso único entre las máquinas; puede que los usuarios de un iPhone se sientan miembros de una misma religión, pero no celebran misa.

Desde sus orígenes, el automóvil ha sido exaltado por la publicidad y por diversos artistas como el paradigma de la libertad personal. Desconozco cómo enfocaron los sistemas socialistas la integración del coche en sus sociedades colectivistas. Por supuesto, los funcionarios y los militares fueron los primeros en disfrutar de ello, pero a partir de ahí me pierdo. En el caso cubano, los Lada son precisamente los vehículos de la policía y el mediano funcionario, un icono más habitual y verosímil que los carros yanquis de los cincuenta. Como dicen los mecánicos en el vídeo de arriba, buca en cualquier pila de basura en Cuba y encontrarás una pieza de Lada.

Los cubanos llaman inventar a lo que en este blog llamamos hackear. La modificación de los sistemas, el arreglo y adaptación de piezas para solucionar problemas concretos fuera de las posibilidades ofrecidas por el fabricante, es el pan de cada día de un ingenioso pueblo que lleva dos generaciones en la penuria económica. Los cubanos viven del invento, como su propio líder les pidió, recogiendo piezas de la basura para arreglar sus coches, creando redes sociales de intercambio físico de pendrives para aprovechar la ínfima banda ancha del país. Si Cuba estuviera en el Civ3, sería sin duda una sociedad industriosa.

Ahora la policía cubana empieza a usar vehículos de Geely, una empresa privada china que ya cuenta con presencia en el extranjero y está a punto de comprar Volvo. Los coches chinos, basados en Daewoo como los Lada se basaban en Fiat, son cuarenta años más modernos que los rusos. Ni siquiera AutoVAZ, que es como se llama hoy la empresa propietaria de Lada, fabrica ya el VAZ-2101 que adorna las calles habaneras. Era esperable que a la primera oportunidad la clase alta cubana diera el paso de cambiar de coche. Pero noto en el orgulloso tono de los mecánicos un quejido como de pérdida, como de sentirse traicionados por una casta que les ha dejado sus fiables y reparables máquinas para conducir otras con dirección asistida. Por cierto, ¿tienen los Geely aire acondicionado?

Vía menéame

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Fiat Cinquecento, versión tanque | 15 de Julio de 2009 por paaq

Fiat Cinquecento, versión tanque

Kogoro Kurata es un tipo dispuesto a sacar lo mejor de cada cual por humilde que sea. Así ha tuneado un viejo Fiat Cinquecento hasta convertirlo en un tanque que se mueve lentamente sobre orugas.

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