Obsoleto de hoy: Dave Sieg y el Scanimate

8 de Noviembre de 2012 por paaq

Esta colección de cabeceras del Telediario desde 1960 permite apreciar los avances técnicos del grafismo televisivo de las últimas cinco décadas. Desde el presumible señor con bigote que sujetaba, caña y sedal, esa bola del mundo sesentera, hasta esa impresionante coreografía de cosas blancas flotantes que acaban por componer las formas de los continentes en un ambiente asépticamente digital.

Estando claro que en el principio eran maquetas y trucos fotográficos, y ahora son ordenadores, ¿qué hubo en medio?

Vayamos a las cabeceras que comienzan en el 2:20 del vídeo. Tienen esa estética protoinformática, de circuito analógico y pantalla de fósforo, de patillas gruesas y pantalones de campana. Además, son un poco cutres: fondo negro, círculos que se aplastan, brillos sembrados a voleo… Efectivamente, son hijas de su tiempo, tanto estética como tecnológicamente. Se crearon en un sistema de computación analógica llamado Scanimate, que dominó en las televisiones de todo el mundo desde principios de los 70 hasta el advenimiento de la animación digital.

Scanimate no era un sistema asequible. A un precio de un millón de dólares de la época, era un armatoste con tantos paneles y botones que convertía cualquier estudio en el cuartel del malo de James Bond. Fue creado en Denver por la Computer Image Corporation, que fabricó una docena y tuvo la destreza de quebrar en cuanto hubo alternativas digitales.

Paneles de control de Scanimate en su época avanzada

Al comienzo, Scanimate cabía en dos racks, pero acabó ocupando media docena

El proceso comenzaba con una mesa de luz sobre la que se disponían las creaciones gráficas, logotipos, etc. Una cámara monocroma de escaneo progresivo transmitía la imagen a un monitor CRT a través de un ordenador analógico que mediante una panoplia de componentes era capaz de deflectar el haz de electrones del monitor y modificar los puntos en los que éstos impactarían en pantalla. De tal forma,  se podía deformar la imagen con una serie de efectos acumulativos que el operador controlaba enchufando y desenchufando cables. Posteriormente, otra cámara apuntaba a su vez al monitor y transmitía la imagen todavía monocroma a un colorizador analógico, que convertía niveles de gris en colores RGB. Todo el sistema estaba cuidadosamente sincronizado para acumular los efectos sin pérdida de calidad y sacar un vídeo en formato PAL o NTSC, pero también se podía usar para película.

Hasta entonces, el grafismo en televisión solía implicar unos cuantos dibujantes trabajando durante semanas, así que esta capacidad de mostrar en tiempo real las posibilidades del sistema debió enamorar a los clientes. Llegaban con su logotipo en una carpeta, lo colocaban en una mesa de luz, y al minuto podían ver toda una colección de futuristas efectos visuales. Sospecho que ese efecto de al jefe le ha impresionado está detrás de la hortera calidad general que desprende aquella época.

Uno de los operadores de Scanimate en Hollywood a finales de los 70 era Dave Sieg, que en 1993 consiguió hacerse con una de las máquinas originales, la montó en el sótano de su casa, y hoy administra una web de homenaje a Scanimate que está llena de amor. El siguiente vídeo, realizado por el propio Dave, reúne a una serie de operadores de Scanimate comentando algunos de sus efectos más característicos:

No dan la impresión de ser orgullosos pioneros de un modo de expresión que cambió el mundo. En cambio, sí parece que se lo debieron pasar pirata experimentando con el sistema. Estos personajes habían de saber de vídeo, de matemáticas, de diseño gráfico o de electrónica, pero al final las buenas ideas venían de un trozo de papel de aluminio o un rollo de papel higiénico. Una hora de uso de Scanimate salía por 2500 dólares de vellón, lo que probablemente explique por qué las cortinillas del Telediario tienen ese aspecto tan barato.

 

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Formatos forzados: ondas

2 de Febrero de 2011 por paaq

La obsolescencia suele ser impulsada por las empresas interesadas en fabricar y vender nuevos productos, pero en algunos casos son los gobiernos y estados los que empujan alguna tecnología al abandono por decreto. Estos apasionantes casos suelen conllevar consecuencias empresariales, sociales, mediáticas y económicas. A partir de hoy repasaremos algunos ejemplos de obsolescencia politizada, comenzando por algo tan actual como son las radiaciones no ionizantes. Que no, que no dan cáncer.

Nuestros gobiernos no suelen tener mucho que decir sobre los formatos que usamos para consumir información. El que quiera escuchar CDs, que los escuche; el que quiera leer un periódico, que lo lea. Pero hay una manera de transmitir información que ha de ser regulada por usar un recurso público y limitado: el espectro radioeléctrico. Las ondas, vaya, y no todas las ondas: la luz también puede ser considerada una onda electromagnética y ahí no se meten. Citemos las tablas de la ley española:

Artículo 3. Concepto de dominio público radioeléctrico.

A los efectos del presente reglamento, se considera dominio público radioeléctrico el espacio por el que pueden propagarse las ondas radioeléctricas. Se entiende por ondas radioeléctricas aquellas cuya frecuencia se fija convencionalmente por debajo de 3.000 gigahertzios que se propagan por el espacio sin guía artificial.

La utilización de ondas electromagnéticas de frecuencias superiores a los 3.000 gigahertzios y propagadas por el espacio sin guía artificial se somete al mismo régimen que la utilización de las ondas radioeléctrica, siéndole de aplicación lo dispuesto en la Ley General de Telecomunicaciones y en el presente reglamento.

Así que las ondas con una frecuencia entre 9 kHz y 3000 GHz se consideran portadoras de comunicación y merecedoras de ser legisladas. Ahí entran desde las emisoras de radio de larga distancia, de baja frecuencia, hasta televisión, móviles y satélites, como podemos ver resumido en este gráfico de la Britannica, pínchalo para verlo más grande:

Todos los gobiernos dignos de tal nombre regulan su espacio radioeléctrico, e incluso algunos que no, como demuestra el éxito de la telefonía móvil en Somalia. En realidad, en este mundo globalizado, hay estándares internacionales que se observan y trasponen a cada país; por tanto, un móvil o una televisión se pueden vender en todo el mundo, o, visto de una manera que espantaría a Marcuse, los consumidores podemos comprar cualquier móvil o televisor.

Y ¿qué son un móvil o un televisor? Pues receptores -o receptores-emisores- que se han de usar para acceder a la información. Estos aparatos son los traductores de toda esa infinitamente compleja, levísima, variación sinusoidal de los campos electromagnéticos a nuestro alrededor. Estas tecnologías suelen ser asimétricas, en el sentido de que hay unas emisoras -de radio, de tele- que emplean potentes equipos y enormes antenas y sistemas de repetición, y unos receptores asequibles que usará el, ya no comunicante, sino consumidor, responsabilizándose de su consumo y mantenimiento. Lo importante de esto es la asimetría entre el poder y medios de las empresas que generan las ondas y el de sus clientes. Un número reducido de compañías se reparten la mayoría de las ondas, al ritmo muchas veces de las adjudicaciones por motivos políticos. La comunicación es poder. Por tanto, es comprensible que los gobiernos le hagan más caso a estos grandes empresarios que a las masas iletradas, o incluso que al propio sentido común. En ocasiones, ante el avance de la tecnología, se produce una reordenación del espectro radioeléctrico que afecta tanto a los costosos sistemas de emisión como a los aparatos que tenemos en el bolsillo o en la mesilla del salón. Y, cuando tu tele se ha quedado obsoleta porque esos malditos burócratas decidieron que ya era hora, es bueno preguntarles por los motivos.

A partir de hoy recorreremos el espectro radioeléctrico pasando por la FM, por la televisión digital, por la telefonía móvil analógica o por la radio DAB. Tecnologías que han llegado a sufrir convulsiones y maltrato por parte de los gobernantes, que terminaban por afectarnos a Nosotros, Los Consumidores.

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¡Muere, maldito!

12 de Enero de 2011 por paaq

Intel y AMD se han puesto de acuerdo ¿En qué se pueden poner de acuerdo las dos partes de un duopolio? Pues en sacarnos los cuartos, obviamente. Así que han sacado una nota de prensa en la que anuncian que abandonarán la tecnología VGA en 2015.

VGA, que significa Video Graphics Array, es en realidad un conjunto de tecnologías que permiten a los ordenadores comunicarse con los monitores desde 1988. Es uno de los últimos estándares populares de hardware creados por IBM para su PC. Hoy en día, aunque VGA se considera lo mínimo y de hecho soporta bastante bien altas resoluciones, tiene su competencia en otros estándares como DVI y HDMI. La novedad de éstos es que transmiten digitalmente los datos, con lo que… los cables cuestan una pasta, no pueden ser muy largos, no son tan agradablemente plug&play, y pueden traer tecnología de encriptado, lo que te impediría ver una peli que el cable decida que no debes ver ¡Pero bueno! Y ojo, que de la calidad de imagen nadie habla porque no mejora.

Los argumentos reales para sustituir el VGA -o sea, reales aparte de matar una tecnología barata, sencilla y robusta para sustituirla por otra cara con la que ganar más dinero- son básicamente su relativamente alto consumo (5 voltios) y el tamaño del enchufe.

El caso es que todo lo relacionado con el home cinema -televisores, decodificadores, centros multimedia- se conectan mediante cables de éstos raros. Es probable que tengas uno. Nosotros lo máximo que hemos llegado a catar es el DVI, que según la misma nota de prensa de AMDIntel ¡también está obsoleto! Así que llamamos a la rebelión. VGA es una tecnología perfectamente válida y para sustituirla -en nuestros corazones y en nuestros ordenadores- van a tener que darnos algo que la mejore notablemente.

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Se acabó el Kodachrome, se acabó MangoFalls

20 de Julio de 2010 por skotperez

Hace poco más de un año, la Eastman Kodak Corporation anunció que dejaba de fabricar su carrete de fotos de más edad, el Kodachrome, de 74 años. La estrella de Kodak es uno de los carretes más míticos de la historia de la fotografía y ha permitido instantáneas como la de la famosa chica de ojos verdes del National Geographic; o proyectos tan apasionantes como el de MangoFalls, un tipo que desde hace más de diez años se ha dedicado a revelar todo Kodachrome que caía en sus manos, recuperando imágenes que podrían haberse perdido para siempre de no ser por su manía de rebuscar en los contenedores y abrir las cámaras en las tiendas de segunda mano para ver si tenían carrete dentro. Desgraciadamente el proyecto MangoFalls tiene los días contados.

Desde hace tiempo, debido a la complejidad del proceso de revelado, solo queda una tienda en todo el mundo que se siga ocupando de los carretes Kodahrome, la tienda Dwayne’s Photo Service en la pequeña ciudad de Parsons del estado de Kansas. En diciembre de 2010, la Dwayne’s Photo dejará de dar servicio a todos los enamorados de Kodachrome que hicieron acopio de película cuando Kodak anunció la muerte del formato. Dense prisa.

Imagen: “Captain Leisure“, proyecto MangoFalls.

Nos puso en la pista alnank.

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Obsoletos en LABoral: Taller para la construcción de un lector universal de formatos

19 de Julio de 2010 por skotperez

Uno de las consecuencias del avance feroz de la tecnología es el ejército de zombies que va generando a su paso. En su afán de superación, cualquier sistema tecnológico va aventurándose en terrenos desconocidos, experimentando maneras de conseguir más velocidad, más capacidad de almacenamiento, más calidad; unas veces el intento fructifica y se consolida, pero otras muchas se estanca y se abandona. En cualquier caso, más tarde o más temprano, los nuevos sistemas sepultan a sus predecesores dejando cantidades ingentes de información prisionera de formatos huérfanos, sin un lector que los interprete.

¿Quién no tiene aún música por su casa en un cassette y ya no se acuerda ni cómo suena ese grupo que reza la pegatina? ¿Quien no tiene una cinta VHS a la que se le despegó la etiqueta y no recuerda qué hay dentro? ¿Quién no se ha encontrado en algún contenedor una cinta de vídeo un poco más rechoncha que las VHS que solía tener por casa y que, tras enterarse que se llamaba Beta, nunca pudo descubrir qué contenía porque la ranura del lector VHS se le quedaba grande? Y qué me decís de formatos que tuvieron una vida más corta como el LaserDisc, el MiniDisc o la unidad ZIP.

Todo el que se encuentre en esta inquietante situación puede ponerle fin la última semana de julio en el Taller para la construcción de un lector universal de formatos que organizamos en la LABoral de Gijón.

Como contaba Paaq hace un tiempo, hay muchas maneras de recuperar estas informaciones atrapadas en formatos obsoletos, no es que estemos inventando nada nuevo. Lo que probaremos en el taller es que lo puede hacer cualquiera; no hace falta ser un geek ni gastarse mucho dinero. Una de las invariantes de los talleres que damos es intentar aumentar la autonomía tecnológica de la gente, y éste no va a ser una excepción. Por ello la premisa es trabajar con software libre, Linux en este caso, y reutilizando aparatos y ordenadores.

Entre el lunes 26 y el viernes 30 de julio estaremos en LABoral recuperando datos y aprendiendo cómo construir una máquina recuperadora de formatos obsoletos. Todo el que quiera puede inscribirse de manera gratuita. Si tenéis dudas podéis llamar a la LABoral al teléfono 985185577 o escribirnos a nosotros directamente a info arroba obsoletos punto org.

¿Qué voy a hacer yo en un taller como ese?

Podéis participar de la manera que más os interesa. Podéis traer vuestros formatos para rescatar la información que contengan; podéis traer ese aparato lector que está cogiendo polvo y ocupando sitio en vuestra casa para conectarlo a la máquina; podéis venir sencillamente a aprender cómo funciona todo y cómo construir una máquina recuperadora con vuestras propias manos.

Taller para la construcción de un lector universal de formatos
Lugar: LABoral Centro de Arte
C/Luis Moya Blanco s/n. Gijón (Asturias)
Fechas: del 26 al 30 de julio de 2010
en horario de 16 a 20 h.
Más información | Inscripciones

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Nota: no guardar datos valiosos en discos | 31 de Mayo de 2010 por paaq

Guardar nuestros recuerdos en CDs o DVDs grabables no es buena idea. Según han publicado investigadores franceses, la vida media de un disco óptico es de cinco a diez años (en inglés). A pesar de que la lectura de un disco es óptica y se produce mediante un laser que no toca la superficie, las condiciones de humedad y temperatura provocan la degradación de los compuestos orgánicos de los discos grabables.

Lo vimos en menéame

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Nuevo proyecto: la máquina antiobsolescencia

24 de Marzo de 2010 por paaq

Ha llegado el momento de hablar de un proyecto en el que los miembros de Obsoletos ya llevamos unas semanas trabajando. Tal vez los muy fans del blog recuerden que hace muchos meses nos presentamos a un concurso y quedamos segundos. Por entonces nos preguntábamos qué ventajas y parabienes acarreaba la mención de honor que nos otorgaron. Hoy lo sabemos: la gente de la Laboral nos invitó a realizar algún otro proyecto en sus instalaciones, pero, digamos… más modestito que llenar una pared de 18 metros de aparatos en standby.

De todas las ideas que les presentamos, les gustó una sobre la lucha contra la obsolescencia: una máquina capaz de leer y transformar información de soportes y formatos ya obsoletos, a la que cualquier ciudadano pudiera acudir a salvar de la obsolescencia viejas cintas o diapositivas y llevarse los contenidos en un pendrive.

¿Pero esto no está inventado? Pues claro, como todo en la vida. Hay en el mercado tocadiscos que convierten a MP3, locutorios donde cobran 10 euros por pasar a DVD una cinta VHS, y en Medialab Prado está el grupo de trabajo de Tíscar Lara con su rack.

Sin embargo, dejando aparte que hay en el mundo muchas más cintas y discos de los que podremos digitalizar entre todos, cada cual tiene sus objetivos: los locutorios buscan ganar pasta, Tíscar y sus compinches se han centrado en la experiencia de la remezcla audiovisual, y a nosotros nos interesa que la máquina se componga de aparatos reutilizados y que sea usable por el público, ya que en principio se expondrá en algún rincón de la Laboral para que acudan los gijoneses cassette en mano.

Así que en ésas estamos, trabajandito. Tras los titubeos iniciales en un proyecto tan poco definido, hemos conseguido arrancar, y estamos aprendiendo muchas cosas. Cogollo ha conseguido instalar tres tarjetas de sonido en un ordenador y digitalizar una cinta de Los Chichos. Manu está aprendiendo a usar el proyector de 8 mm, y en general todos hemos leido mucho acerca de soportes, formatos y aparatos, de ahí la reciente categoría en el blog.

Pero no nos bastamos solos. Vamos a necesitar vuestra colaboración para que esto valga la pena. Y estaría bien que comenzáramos poniéndole nombre a esa máquina soñada. Entre nosotros la llamamos “máquina de formatos” pero es francamente horrible y hasta incorrecto. Así pues, sabiendo que será un gran lío de aparatos y cables al que acudir a digitalizar tus cassettes o diapositivas caseros o cintas de contestador, ¿cómo llamaríais a esta máquina?

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La historia del disco Diamond, o la extraña conexión entre Edison y Steve Jobs

22 de Marzo de 2010 por skotperez
Thomas Alva Edison

¿Joaquín Reyes caracterizado como Edison en el Testimonio del inventor o el propio Thomas Alva?

Thomas Alva Edison fue un Steve Jobs de su época en toda regla. El presidente de Apple se ha hecho un hueco en el mundo de la tecnología por desarrollar productos muy bien acabados en términos de diseño y usabilidad, para muchos los mejores en su sector. Pero también por desarrollar estos productos para un mercado cerrado y exclusivo: aunque cada vez menos, los productos de Apple constituyen un sistema en sí mismo, del que es muy difícil salir una vez se adquiere el primer artefacto de la marca, por su total dependencia de todos los demás. Edison planteó a principios del siglo XX su incursión en el sector de la reproducción de sonido de la misma manera que Steve Jobs ha planteado a finales del mismo siglo el uso de los ordenadores personales. La incursión de Edison en el sector de la reproducción de sonido es uno de los ejemplos de las malas artes que Edison desarrolló como inventor, como se viene comentando en la red desde hace varios años.

Etiquetas de discos Diamond

Etiquetas de los discos Diamond, en las que aparecía la cara de Edison. Éstas son de papel, que se empezaron a usar a partir de 1921; las primeras estaban grabadas sobre el disco.

La historia del disco Diamond constituye prácticamente el primer episodio de la guerra de los formatos de reproducción de sonido, la carrera de las empresas de desarrollo de soportes de reproducción por hacerse con el mercado, una historia apasionante que empieza a finales del siglo XIX. Tiene como uno de los protagonistas principales a Edison, de ahí que el disco Diamond también se conozca como disco Edison.

La carrera por hacerse con el mercado doméstico de la reproducción de sonido en sus inicios es una sucesión de zancadillas entre los diferentes inventores y las empresas a las que representaban, fundamentalmente en forma de demandas por violación de patentes.

Patente de 1878 del fonógrafo de Edison

Ilustración incluida en la patente de 1878 del Fonógrafo de Edison

Todo empieza con el desarrollo de las máquinas reproductoras. Edison patenta el fonógrafo en 1878, para muchos la primera máquina que reproduce sonido. Para otros, en realidad fue solo la primera máquina de este tipo patentada en Estados Unidos y atribuyen a Frank Lambert la reproducción del primer sonido grabado (en este caso, hasta la mismísima Wikipedia se contradice en sus artículos en inglés “History of sound recording” y “Phonograph“, así que no nos pronunciaremos categóricamente; lo dejamos a vuestro buen juicio y afán investigador). Veinte años antes, Édouard-Léon Scott de Martinville había inventado el fonoatógrafo, máquina capaz de registrar sonido pero no de reproducirlo. Tras el fonógrafo vendrían varias máquinas que no cuajaron en el mercado, y también dos que sí lo hicieron: el grafófono de Alexander Graham Bell y el gramófono de Emile Berliner.

Edison pronto se dio cuenta de que podía hacerse con el negocio de la reproducción si controlaba los soportes para almacenar el sonido. Aquí es donde las demandas por violación de patentes como manera de obstaculizar a la competencia se sustituyen por los formatos propietarios y los sistemas cerrados, mucho más efectivos. Berliner fue el primero que puso a funcionar un reproductor de discos. Hasta el gramófono las máquinas extraían el sonido de cilindros en vez de discos, de mayor o menor diámetro, de cartón, cartón parafinado recubiertos de estaño o fabricados de cera sólida después, pero siempre cilindros donde se iban labrando los relieves que los reproductores transformaban en sonido.

Con el desarrollo del gramófono, el disco de vinilo se popularizó. Las llamadas Talking Machines se extienden por los hogares sobre todo a partir del desarrollo que la empresa Victor Talking Machine Company hizo a partir de la patente de Berliner: el reproductor Victrola, con el que prácticamente consigue el monopolio del mercado desde 1906.

Fonógrafo Diamond de Edison

Fonógrafo Diamond de Edison, el primero de sus reproductores que abandonó el cilindro como soporte de grabación y reproducción de sonido.

La patente del sistema basado en disco de Emile Berliner caducaba en 1910. Edison aprovecha el momento para introducir a su empresa en el mercado sin tener que pagar por la patente y en 1912 empieza a comercializar fonógrafos con soporte para discos. El cilindro estaba muerto; el disco era un soporte que podía almacenar más minutos de sonido y proporcionaba una manera más rápida de copiar originales. Es en este momento de nuestra historia cuando entra en acción el disco Diamond. Como el mercado estaba en manos de los reproductores Victrola, Edison intenta ganar su sitio con un producto que destaque por su calidad. El fonógrafo Diamond de Edison garantizaba una calidad de grabación y reproducción de sonido superior a la de los reproductores Victrola, pero también a un precio más elevado. Confiando en la superioridad de sus reproductores, y en discos con una durabilidad de mil reproducciones según el propio Edison, su compañía apuesta por cerrar el sistema Diamond para que ningún otro reproductor del mercado pueda reproducir sus discos.

Cilindros de los primeros fonógrafos Edison.

Un cilindro, el sistema de almacenamiento de sonido anterior a los discos.

Para conseguirlo técnicamente utiliza la manera de registrar el sonido en los cilindros —diferente a la utilizada en los discos—, que conocía bien y seguía usando en sus todavía extendidos cilindros de cera, que no dejó de vender hasta 1929. Para registrar el sonido en los surcos del cilindro se utilizaba el sistema hill and dale (montes y valles) o vertical, que el brazo del reproductor tenía que recorrer oscilando en un eje vertical para rescatar los sonidos; en los discos, Berliner introdujo el sistema lateral, con el que todo el proceso de grabación y reproducción se realizaba sobre un eje horizontal. De esta manera Edison se aseguró la incompatibilidad entre su disco Diamond y el resto de reproductores, creando el primer formato no estándar de la historia de la grabación y reproducción de sonido. Por si esto no hubiera sido suficiente, Edison blindó su sistema sustituyendo la aguja de acero del brazo lector de los reproductores estándar por un cabezal de diamante.

Entre 1912 y 1929, la compañía de Edison comercializó discos y reproductores Diamond y consiguió vender más de 800.000 máquinas. Mientras los primeros gramófonos se podían conseguir por quince dólares y cada cilindro sesenta céntimos de dólar, los fonógrafos Diamond costaban entre sesenta y mil dólares, y los discos entre sesenta céntimos y un dólar. El precio de los discos Diamond no era superior al de los otros reproductores, en cambio en sus fonógrafos Edison introdujo innovaciones, sobre todo en las carcasas convirtiendo los reproductores en auténticos muebles, que incrementaban su coste espectacularmente. En 1920 empezó a comercializarse un reproductor estilo gótico por la friolera de 6.000 dólares, el reproductor más caro vendido hasta la fecha.

Fonógrafo Diamond

Uno de los fonógrafos de Edison, de los caros.

Los discos Diamond tuvieron buena acogida en sus dos formatos, diez y doce pulgadas. Con 150 surcos por pulgada y rotando a ochenta revoluciones por minuto, proporcionaban cinco y siete minutos y medio de entretenimiento respectivamente, frente a los tres minutos que ofrecían sus competidores. Sus dueños tenían más música y de mejor calidad sonora por unos pocos dólares más, merecía la pena comprarse un fonógrafo Diamond. Edison lo había conseguido, su sistema se estaba extendiendo, y la prueba era que se empezaron a comercializar adaptadores para poder reproducir discos Diamond en máquinas de otras marcas. Brunswick sacó al mercado en 1917 el reproductor Ultona, que incluía brazos lectores intercambiables, de aguja de acero y cabeza de diamante, para reproducir discos con sistemas lateral y vertical.

La Primera Guerra Mundial aceleró el desarrollo de la radio, y con ella el tubo de vacío. Junto a los micrófonos que se habían desarrollado años atrás permitió incrementar la calidad de grabación mediante señal eléctrica hasta niveles aceptables, y la industria empezó a plantearse sustituir la tradicional grabación acústica a principios de los años veinte. Edison adoptó tarde esta innovación; mientras Victor Talking Machine Company o Columbia empezaron a comercializar discos grabados con el nuevo sistema en 1925, Edison no lo hizo hasta 1927. Para entonces los fonógrafos Diamond, que no habían bajado de precio, se resentían en el mercado y su calidad no podía competir con la calidad de los nuevos discos eléctricos de larga duración. En un intento a la desesperada la compañía de Edison lanzó un fonógrafo mixto que aceptaba el sistema lateral de reproducción, el de sus competidores, además del sistema vertical que necesitaba el disco Diamond. Pero fue demasiado tarde, su sistema cerrado le había atrapado y Edison decidió abandonar el sector de la reproducción doméstica y probar suerte con la radio.

En septiembre de 1929 se vendió el último disco Diamond, tras más de 48 millones de copias vendidas de 27.000 discos publicados (listado en archivo Microsoft Excel) desde 1912.

Actualmente se pueden encontrar discos y fonógrafos Diamond como material de coleccionista. Los discos en ebay cuestan entre 10 y 24 dólares, y los reproductores en torno a 500. Como para casi todo hoy día, hay cientos de asociaciones que se dedican a recopilar y conservar la música editada en este formato. En la página The Edison Diamond Disc se pueden encontrar detalladas instrucciones para la conservación y reparación de los discos, así como sistemas para digitalizar la música encerrada en ellos, y en el foro The Online Edison Phonograph Discussion Board hay una comunidad de usuarios del sistema Diamond numerosa y activa.

Créditos de las imágenes
Etiquetas de los discos Diamond. The Edison Diamond Disc Preservation Guidelines
Ilustración incluida en la patente de 1878 del fonógrafo de Edison. Google Patent
Fonógrafo Diamond de Edison. Wikipedia
Un cilindro, el sistema de almacenamiento de sonido anterior a los discos. Flickr de galessa’s plastics.
Uno de los fonógrafos de Edison. Flickr de curtisirish

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Lista de soportes de grabación

25 de Febrero de 2010 por paaq

Pablo Iglesias Simón es profesor titular en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (más conocida como RESAD, que es un acrónimo horroroso) y gracias a alguno de sus alumnos hemos descubierto que este tipo tan majo firma sus apuntes con un sello de Creative Commons, o sea, que son libres para que todo el mundo pueda leerlos mientras quede clara su autoría. Esto, que en principio parece de Perogrullo, no es muy común en un espacio como la Universidad pública, donde todo el conocimiento generado con nuestros impuestos debería ser universalmente accesible. Por supuesto, un alumno siempre puede comprar los apuntes en las copisterías o bajarse material de la aplicación online que tenga la universidad. Pero Pablo sube sus apuntes a su propia página personal para que yo no tenga que acudir a las copisterías de la RESAD o pedirle a algún alumno su user y pass.

Entre todos los pdfs de su web, hay uno que nos ha llamado especialmente la atención: una lista de soportes analógicos y digitales de grabación y reproducción de audio (PDF, 123 KB). Como estos días andamos liadillos con esto de los formatos de conservación de información, esta lista nos ha ampliado notablemente los horizontes: desde el cassette al DVD-RAM BWF, con su precio, calidad, editabilidad, etc. Hay tanto formatos domésticos como profesionales, y todos ellos se usan hoy en día en mayor o menor medida (o sea, no hay ninguno totalmente obsoleto).

También nos vendrá al pelo una lista de formatos digitales de sonido (PDF, 60KB), que tal vez tengamos más frescos, pero conviene ponerlos todos sobre el papel.

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La unidad Zip y el Click de la Muerte

17 de Febrero de 2010 por manu

La unidad Zip de Iomega fue el mejor de los intentos que hizo esta empresa para sustituir a los clásicos disquetes de 3,5″. Estamos hablando del periodo comprendido entre 1994 y más o menos 1999.

En 1994 todavía no había CDs grabables aunque casi todo el software que se comercializaba ya venía en CD. A las memorias USB les faltaban unos años para nacer. Sin duda los disquetes de 3,5″ eran los reyes del almacenamiento portátil y a partir de ahí comenzaba la lista de aspirantes al trono, encabezada por la unidad ZIP.

Diferentes modelos de la unidad ZIP

La unidad Zip consistía en una unidad lectora, generalmente integrada en la CPU del ordenador (aunque también existieron modelos externos que se conectaban mediante el puerto paralelo o SCSI primero y por USB después) y unos discos magneto-ópticos que contenían los datos. El primer modelo tenía una capacidad de almacenamiento de 100MB, aunque posteriormente aparecieron modelos con capacidades de 250MB y 750MB.

Con semejante diferencia respecto a los disquetes en cuanto a capacidad de almacenamiento se refiere, cabe preguntarse por qué no triunfó este formato, al menos durante ese breve periodo que existió entre su aparición en el mercado y el nacimiento del USB, que fue el formato que realmente acabó con el disco de 3,5″.


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Nueva categoría: formatos

15 de Febrero de 2010 por manu

A raíz de nuestra colaboración con los proyectos de Tíscar Lara en Medialab Prado, e incluso algún proyectillo más, estas semanas estamos informándonos sobre formatos de almacenamiento de información doméstica. Desde vídeo en Súper 8 hasta cintas de contestador automático (minicassettes). Con todo lo que vamos aprendiendo, inauguramos una nueva categoría en Obsoletos dedicada a los formatos de almacenamiento de información. Hablaremos de todo tipo de formatos: imagen, vídeo, música, información digital, etc. Formatos geniales que pasaron de puntillas por la historia, formatos terribles que se estandarizaron y enquistaron en el mercado durante años, formatos incomprendidos y adelantados a su tiempo…

En la medida de lo posible trataremos de no ceñirnos a la información técnica y trataremos de analizar por qué triunfaron o no, a qué otro formato sustituyó y por cuál fue sustituído y si sigue teniendo mercado o para qué se utiliza actualmente.

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