| 26 de Noviembre de 2012 por blanca

Åsa Ståhl y Kristina Lindström son dos artistas suecas que están haciendo su tesis doctoral sobre móviles obsoletos. Emulando la figura del “trapero” (a la sueca), que recorría los pueblos de casa en casa, recopilando la lana sobrante y las historias de sus gentes, ellas recorren distintos hogares suecos recogiendo los teléfonos móviles obsoletos y las historias de sus dueños en relación a la obsolescencia que les relegó a un cajón. A cambio de los móviles y sus historias, ellas se comprometen a darle una “mejor vida” a los aparatos pero aún está por ver qué significa eso exactamente. Lástima que no sepa leer sueco.

Aquí, la web del proyecto. Aquí, su último trabajo artístico. Y aquí, una entrevista en formato SMS.

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Las minas de oro del S.XXI | 26 de Noviembre de 2012 por blanca

…es un reportaje del programa de TV “El Escarabajo Verde” sobre el tratamiento de la basura electrónica. Mal, por la criminalización de la gente que se saca un dinero recuperando algunos componentes de los aparatos que custodian en los puntos verdes. Bien, por destacar un par de experiencias basadas en la reparación y reutilización, opciones más deseables que el reciclaje.

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¿En qué se parecen un perro, una gata y un ordenador estropeado?

22 de Noviembre de 2012 por blanca

Y no es un chiste.

Lo del gato y el perro puede parecer medianamente lógico, pero cuando metemos de por medio al ordenador, la cosa deja de cuadrar.

 

El perro, el ordenador y la gata.

Por partes:

  • El perro: el perro en cuestión se llama “Gratis” y fue encontrado por Paaq en la A-6 (la que une Madrid-A Coruña), tras ser abandonado por sus dueños anteriores. Cuando lo encontró, parecía un perro de aguas por la cantidad y largura de sus pelos enredados. Sin embargo, después de cortárselos, lo que había ahí debajo era un fox terrier un tanto parao y con tembleques que no acababa de creerse la lotería que le acababa de tocar: el amor y los cuidados de Paquito, la co-habitación de Cogollo y el calor humanoide de los miembros de La Nave.
  • La gata: la gata también tiene nombre y se llama “Cremita”… ¿A qué me suena ese nombre?, os preguntaréis. Pues sí, la onomástica del bicho viene inspirada por la gata de Fresita, Cremita, otro entrañable personaje. Hasta aquí, todo bien. La cosa curiosa con Cremita, la adorable gata persa, es que Cogollo, su dueño (y recordemos, co-habitante de Gratis, Paco y Cremita), guarda los pelos que se le van cayendo o cortando en un tupper ware. ¿Y por qué?, os preguntaréis. Pues porque al igual que tú puedes llevar puesto un jersey de lana de oveja, otro podría llevar puesto una rebequita de pelo de gato. Ahhhhhhhhhrrrrrggggg….exclamaréis. Pero sabed que, seguramente, los pelos de Cremita están mucho más limpios que la lana de vuestra oveja en el momento en que se esquiló. Con los pelos anaranjados de Cremita, una técnica similar a la que se usa para hacer las rastas, material como jabón y un poco de paciencia, podéis elaborar una especie de tejido de fieltro con el que confeccionar luego molonas fundas de móvil o lo que os plazca.

No sé si vais pillando el primer parecido posible, pero de momento ya sabéis que con los pelos de animales, sean perros o gatos, se pueden hacer muchas cosas. Y con los pelos de animales abandonados, también.

Vamos llegando al final del post y aún nos falta el parecido definitivo.

  • El ordenador estropeado: Tenemos un ordenador que no funciona, de esos que la gente tiramos a la basura porque ya va muy lento, porque falla de vez en cuando o porque la pantalla se queda en negro y no queremos jugarnos nuestra vida digital a la suerte de un cacharro moribundo. Sin embargo, aún le queda mucha vida u otro tipo de vida si somos capaces de hackearlo de algún modo creativo. Para eso, los Obsoletos son unos hachas. Abrirlo, cambiar el componente que no funciona, limpiar el ventilador, ampliar la memoria o reinstalarle el Linux son algunas de las cosas que se pueden hacer para alargarle la vida y darle una segunda oportunidad, como a Gratis. Reutilizar las partes estropeadas y emplearlas para otra cosa (por ejemplo, hacernos unas chapas con las teclas, construir un pompero con el lector de Cds, unas bolas chinas con la bola del antiguo ratón, o tejerte un bolso con los cables rotos, etc…), como el pelo de Cremita, es otra de las opciones.

¿Se ha pillado ya el parecido razonable entre Gratis, Cremita y un ordenador estropeado?

En resumen: se trata de segundas oportunidades…de re-hacer lo des-echo…de hacer productivo lo (aparentemente) improductivo…de crear posibles a partir de imposibles…o de chulear y escamotear con elegancia a la obsolescencia (programada, percibida, impuesta, auto-impuesta, prejuiciosa o como quieras llamarla).

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Totum revolutum

11 de Noviembre de 2012 por blanca

The workshop is the craftman’s home. Sennett, 2008

 

Una costillada en adobo asada en una caldera hackeada y reconvertida en horno; un perro con síntomas de depresión; salsa romescu casera; cuatro niñxs saltarines aficionados a los video-juegos y a la gelatina de colores; litros de Ruso Blanco (bien cargadito) elaborado con Bayleis casero; cola-cao con Ruso Blanco; cualquier combinación de Ruso Blanco; el cumple de Paquito, anfitrión y cocinero supremo; el hastaluego de Lacasinegra; el Rey del guarripop y el cutrelux; el eje Pastrana-La Elipa; el arte de Alfredo con objetos “al borde de la muerte”; el pompero de Cogollo, nuevo ídolo infantil; el Dead Drop de Av. Daroca 49 (¿en qué momento lo instalasteis?…¡etnógrafa de pacotilla!); el vermout, las castañas asadas y las gelatinas de colores; una bicicleta verde en busca de alguien que la suelde; una máquina-generador de soldar, 4 máscaras de protección y un puñado de postulantes a compañeros del metal; una calavera gigante; un montón de maderas (sí, las famosas maderas) reconvertido en tobogán infantil y caldo de tétanos a gogó; amigos y amigas de Basurama y Obsoletos; el carrito de las bebidas; radio Olé…….y hasta ahí puedo leer.

Todo esto ocurría el viernes, desde las 12h en adelante, hora oficial.

Como un taller de artesanos medievales, así es en ocasiones la Nave. Un espacio donde el tiempo de trabajo y de ocio se mezclan y donde la rigidez que suele separarlos se diluye en un todo informe hecho con “vida”. El momento creativo y el productivo, el relacional y el festivo, cualquiera de ellos o todos a la vez, surgen de la “ocasión” y ésta no entiende de horarios ni calendarios.

Tal cual. Ya en la Edad Media los artesanos dormían, comían y criaban a sus churumbeles en los mismos lugares donde trabajaban. Su taller, a la vez que hogar para las familias, era pequeño en escala y cada uno contenía, como mucho, a una docena de personas. En ese contexto, el experto aparecía retratado como un maestro artesano de carácter sociable y abierto al exterior. Los rituales civiles y religiosos que se organizaban desde los gremios forjaban un vínculo social con el resto de la comunidad del que participaba el maestro. Y es sólo ahora, a partir de la industrialización, cuando ya casi no disponemos de rituales potentes que unan, de algún modo, a la persona experta con la comunidad más amplia o con sus colegas. No es casual entonces, que, según Sennett, la palabra usada en la literatura clásica griega para referirse al artesano sea la de ‘demiurgo’, un compuesto formado por los vocablos ‘demios’ (público) y ‘ergon’ (productivo). Lo contrario, un taller o “un experto aislado, es una advertencia de que la organización se encuentra en peligro” (Sennett, 2008:246).

Total, que esto me hace pensar sobre dos cosas:

1) Quiénes son considerados expertos o expertas hoy en día y qué es lo que les distingue del resto de los mortales, qué tipo de conocimiento o experiencia especial es esa del experto/a. También, cómo alguien deviene en experto/a. Y… ¿cómo responder a estas preguntas en el campo tan particular de “la basura electrónica”?

2) También me planteo cuáles son y por dónde vienen nuestros peligros (de aislamiento…), pero también nuestros respiraderos y salidas de ventilación, los agujeros por los que se intercambia y renueva el aire. Cuáles son los rituales y momentos de los que disponemos (y de los que dispone Obsoletos) para conectarnos con colegas, con la comunidad más amplia y con el público… para dar a conocer nuestra “obra artesanal”, para enseñar a otras y aprender de otras, para mezclarnos y contagiarnos con ellas y, en definitiva, para mantener un proyecto artesanal fresco como una lechuga, vivito y coleando.

 

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El espacio (también) importa

6 de Noviembre de 2012 por blanca

Ayer hubo “junción”, una especie de reunión-arrejuntamiento de los habitantes de la Nave para discutir asuntos logísticos y organizativos. Entre medio de otras cuestiones, apareció el tema de un montón de maderas que alguien guarda sobre el suelo, en un lado de la nave. “Montón”, porque son muchas y también porque están dispuestas unas sobre otras, ocupando gran espacio. En la discusión sobre qué hacer con ellas, apareció el argumento de que los ordenadores que guarda Obsoletos, también son otro gran “montón”. Total: que la discusión sobre el orden y el espacio disponible en la nave se convirtió en una especie de derbi local entre “orgánicos” e “inorgánicos”.

A un lado, los “orgánicos” defendían que las maderas son un material valioso que cuesta de conseguir y que fue una oportunidad hacerlo gracias a que una empresa que cerraba se iba a deshacer de ellas. A pesar de que no se hubieran usado muchas de ellas, se defendía su utilidad y la idea de que tarde o temprano se les daría salida.

A otro lado, los “inorgánicos” defendían argumentos simétricos para los ordenadores y otros componentes.

La única diferencia entre ambos equipos era que los ordenadores habían llegado primero y (quizás por eso mismo) estaban guardados en estanterías. Las maderas llegaron después, y tal y como están dispuestas impiden acceder a los ordenadores (todo un gran placaje) y ocupan parte del espacio útil de la nave.

Anyway, independientemente de los detalles del partido, del arbitraje y las tarjetas que se sacaron, de las faltas y los tiros a puerta (ya os avanzo que terminó en empate técnico), lo que se puso en evidencia fue que para el trabajo de reciclaje y reutilización, sea de la materia que sea, sea orgánica o inorgánica…

1º: son necesarias ciertas tareas de mantenimiento y cuidado de los materiales en sí (por ejemplo, no se pueden guardar las maderas en el exterior, debajo de una lona, porque se pudren…y tampoco los ordenadores, porque se estropean)

y 2º, se da una tensión que hay que equilibrar finamente entre a) la necesidad de contar con stock suficiente de piezas y recambios como para disponer del material preciso en el momento adecuado y b) la necesidad de espacio (vital y de trabajo) suficiente como para no morir ahogado por una avalancha de maderas o monitores.

Esto hace pensar en cuáles son las condiciones materiales y espaciales, mínimas, necesarias o suficientes, para hacer sostenible -a diferentes niveles- un proyecto de reciclaje y reutilización de basura electrónica como Obsoletos. O sobre cuáles son las ventajas e inconvenientes, la utilidad o los riesgos de devenir en una especie de diógenes electrónico. O la paradoja de la acumulación (de basura) en un proyecto desde donde se critica la acumulación (de bienes de consumo).

Alguien apuntó que si Obsoletos/Basurama son proyectos que trabajan con residuos, quizás deberían ser capaces de trabajar, justamente, con lo que se tiene más a mano, en vez de tener que acumular tanto material para poder utilizarlo eventualmente.

El derbi local entre “orgánicos” e “inorgánicos” se aplazó, finalmente, a un partido amistoso como esos que montan cuando se acerca la Navidad: una jornada de limpieza y orden de la nave el próximo lunes 26 de Noviembre.

Yo apuesto que X, porque todos juegan en casa.

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Viaje a Obsoletos

3 de Noviembre de 2012 por blanca

Aunque ya lo supongáis, os cuento que Obsoletos ocurre en algún lugar. Y ese lugar es una Nave, “La Nave”. Y esa nave están en un barrio, Ventas. Y ese barrio en un distrito, Ciudad Lineal. Y ese distrito en una ciudad, que es Madrid. Pero antes no lo era. O bueno, no lo era “exactamente”.

Hace tiempo, antes de que Madrid se convirtiera en la capital que es hoy, fagocitando dentro suyo otros barrios que había a su alrededor, Ventas era una especie de ‘ciudad dormitorio’ de la época que tomaba su nombre de las “ventas” que había en el lugar. Quizás alguien no conozca ya el significo de esa palabra obsoleta (?), pero las ventas eran una especie de fondas que había por caminos o lugares despoblados donde se hospedaba a los viajeros en su camino hacia algún lugar. En nuestro caso, Ventas era el lugar a medio camino, a las afueras de la ciudad de Madrid, donde paraban y se alojaban los viajantes, mercaderes y arrieros venidos del Este de la península que traían sus mercancías para ser vendidas en los mercados de la gran ciudad. Ventas era algo así como la etapa final, el campamento base desde donde dar el gran salto y hacer el negocio que les diera unas cuantas alegrías.

Hoy es un barrio de clase media, popular, con bastantes edificaciones de los años 70 y principios de los 80…parece. Quizás de cuando esos arrieros, viajantes y mercaderes de provincias decidieron dejar sus pueblos y asentarse en el costado derecho de la gran ciudad, más cerca de las ‘oportunidades’. Y la Nave (dentro de un barrio, dentro de un distrito, dentro de una ciudad…), está junto a una casita ‘como de pueblo, escondida al fondo (a la derecha) de un callejón sin asfaltar. Una rareza en el suelo urbano.

Como esos viajeros que se acercaban a la ciudad de las oportunidades para hacer sus negocios, también me he acercado a Obsoletos, procedente del Este de la península y pasando por Inglaterra, para trajinar y conocer qué se traen entre manos y cacharros. Durante casi un mes, observaré, interrogaré, comentaré, tocaré y discutiré con la gente y los cacharros de Obsoletos qué es lo que están haciendo o qué se podría hacer para afrontar la cuestión de la basura electrónica y otros temas relacionadas, como es la obsolescencia programada. Con motivo de una investigación sobre las prácticas innovadoras de la ciudadanía para hacer frente a la basura electrónica (ver blog), me acercaré a la experiencia de Obsoletos para averiguar qué hacen y cómo lo hacen, cómo consiguen estirar y devolver la vida a cacharros electrónicos y ordenadores aparentemente moribundos, qué tipo de conocimientos y habilidades ponen en juego, cómo las comunican y dan a conocer a otros, cómo generan valor a partir de la basura, de aquello que nadie quiere, cómo se puede repensar lo político, la participación y la ciudadanía desde esta experiencia y, en definitiva, cómo se las apañan para jugar y desplazar el límite entre el final de un ordenador y el comienzo de una basura (ver guión).

Todas estas cuestiones, trataré de responderlas junto con Obsoletos, a través de conversaciones, observaciones, documentación, entrevistas y discusiones alrededor de un buen plato de lentejas…o de una gran merendola. Y de todo ello trataremos de dar cuenta a través del blog, mediante una bitácora en forma de posts (esperemos que regulares) que recoja reflexiones, impresiones y comentarios del proceso de investigación.

…como quien viaja desde el Este peninsular hasta la gran capital, alojándose durante un rato más o menos largo en una venta cualquiera, de un distrito, de un barrio, en forma de Nave.

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