Robots para las cocinas del futuro | 8 de julio de 2009 por paaq

Robots para las cocinas del futuro

La automatización de la cocina recorre su camino poco a poco desde hace más de cien años, pero falta mucho para que robots antropomórficos nos preparen la comida a nuestro gusto. Cuenta La Voz de Galicia que se ha celebrado en Tokio una exposición que muestra el estado del arte de los androides cocineros. Están el que prepara tortitas a la plancha, la tétrica mano que coloca sushi, y el genial y espídico robot azul que raya calabacines, del que nos pedimos uno pero ya.

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Hala, arreglao

8 de julio de 2009 por paaq

thereifixedit

Delicioso el blog There, I fixed it (hala, lo he arreglado) dedicado a recopilar perlas de la infinita creatividad humana a la hora de solucionar problemas. Presten atención a la frankensilla, que ha llevado a sus últimas consecuencias la máxima de reparar todo lo reparable.

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El radio facsímil, que fue el futuro

6 de julio de 2009 por paaq

Descubrimos gracias a Mariano una estupenda web para documentarse sobre formatos de comunicación obsoletos: el Dead Media Archive es una iniciativa del Departamento de medios, cultura y comunicación de la Universidad de Nueva York para hacer accesibles las investigaciones que llevaron a cabo los alumnos del curso de arqueología de medios que se impartió de enero a abril de 2008.

Con un formato de wiki, el DMA cuenta con más de sesenta dossieres sobre tecnologías de comunicación que se puede considerar oficialmente obsoletas: desde el dictado a una secretaria hasta el teléfono de coche, analizadas con el máximo rigor y abundante documentación. Están incluso algunas tecnologías falsas, como la fotografía espiritista, que tuvo cierta importancia (o credibilidad) desde 1860 hasta 1930. Pero la que más me ha llamado la atención en el primer vistazo es el periódico por FM o radio facsímil.

radioperiodico

Lo interesante de este formato es que fue el futuro durante casi un siglo. Las primeras experiencias para transmitir gráficos datan de 1842, con los primeros telégrafos capaces de plasmar en un papel un gráfico escaneado por líneas de Alexander Bain. En 1865 se puso en marcha el pantelégrafo, una máquina increíble que combinaba un pantómetro cuyos brazos se movían según la intensidad de la corriente, y que servía para comunicarse entre París y Lyon. En los años 20 del siglo XX se produjeron notables avances para el facsímil, como el radiofotograma sin hilos de Richard Hanger, que logró transmitir fotos de un lado al otro del Atlántico.

Pero los intentos para hacer de esta combinación de tecnologías un medio de comunicación de masas fueron infructuosos. La todopoderosa RCA desarrolló en 1936 un receptor de esta tecnología listo para ser instalado en cualquier casa. Estados Unidos era todavía más grande en aquellos años, y las redes de distribución de periódicos no podían abarcar cada calle y cada pueblo. Las ondas FM eran perfectas para llevar un periódico, o al menos una versión reducida, a cada casa de América donde llevar un cable hubiera sido imposible y ni las furgonetas podían llegar cada día. El invento, desarrollado a partir de las patentes de John, V. L. Hogan, contó con la colaboración de una docena de las empresas más importantes del momento en la comunicación, desde General Electric hasta el New York Times. De allí salieron máquinas del tamaño de pinballs que permitían escuchar la radio y, además, incorporaban una impresora que generaba un periódico en unos minutos, sintonizando la frecuencia correspondiente en FM.

Las causas del fracaso del facsímil de periódico por radio fueron un poco de todo: para empezar, el precio del papel donde imprimía la máquina comenzó siendo exhorbitante, de cientos de dólares el rollo. El tamaño tampoco era gran cosa: las primeras páginas tenían menos de ocho centímetros de ancho, y las interferencias y baja resolución no permitían mostrar imágenes de cierta calidad. Con esas limitaciones, la información recibida era necesariamente escasa y no compensaba la inversión. Aunque la FCC llegó a regular los estándares necesarios para el lanzamiento comercial del periódico por radio, nunca fue una tecnología adoptada masivamente. En el momento del ataque japonés a Pearl Harbor había cuatro estaciones emisoras de radio facsímiles.

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Desperate users | 6 de julio de 2009 por paaq

Aunque no soy muy amante de la ciencia ficción, me gustan los textos de Fabrizio en los que plantea con fina ironía las relaciones entre humanos y máquinas en el futuro. He encontrado este texto, Desperate users, muy adecuado para reflexionar sobre los usos que hacemos hoy en día de las máquinas que nos rodean. Me quedo con lo de “soportar la carga de ser orgánicas”.

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Sodai gomi, la basura en Japón

3 de julio de 2009 por paaq

Japón es un paradigma del respeto al medio ambiente y el civismo. Uno de los signos inequívocos de esta cultura cuidadosa se manifiesta en el hecho de tirar la basura. Son famosos los cuadernos municipales que se entregan a los recién llegados a una ciudad, en la que se desgranan los diferentes tipos de basura y los días y horas a las que se puede depositar (aquí el de la ciudad de Hamura a las afueras de Tokio, 1,2 megas en PDF). Para tirar un lápiz de labios en Yokohama hay que sacar los restos, que irán a incinerar, mientras que el tubo irá o en plásticos o en metales pequeños.

Algunas basuras ni siquiera se pueden desechar gratis. Es el caso de la sodai gomi, o basura grande: grandes electrodomésticos, muebles y equipos informáticos. El gato nipón explica el proceso:

hay que llamar a un número de teléfono (que viene en la hoja de basuras, normalmente) y que cambia en función de lo que se tira. Una vez informamos de lo que queremos tirar, nos cuentan cuánto dinero tenemos que pagar. Entonces, vamos a un konbini, y compramos estos ’sellos’ que veis en la foto;

sodai1
Compramos tantos como haga falta hasta completar el precio, que suele ser de 1500, 2000 yen por cada cosa… y ponemos nuestro nombre en el espacio en blanco que hay. Entonces, lo pegamos, con lo que podamos (pegamento, celo etc) sobre el chisme que tiremos. Nos quedamos con una parte recortable como justificante de pago, y dejamos la basura en el lugar de recogida el día que nos han dicho por teléfono que lo hagamos. Es decir, una auténtica pesadez que además puede llegar a salir muy cara, en función de lo que tiremos

Existe una alternativa: las llamadas “tiendas de reciclaje” cuentan con pequeños camiones que recogen los bultos en el domicilio. Pagan algo así como el 5% del valor del electrodoméstico nuevo, así que no son ningún chollo; en algunos casos incluso cobran por recoger cosas muy cutres. Es comprensible sentir que ganamos mucho menos que ellos en el trato, y preferir acudir al canal municipal por unos miles de yenes de diferencia, con la dignidad intacta y la sensación de ser un buen ciudadano. Siempre cabe la posibilidad de que después de pagar y pegar los sellos oficiales algún vecino se adelante al camión municipal.

Como el gato nipón, la mayoría de los extranjeros que llegan a Japón se muestran incómodos con tan estricta regulación y, debido al aislamiento inicial por diferencias de idioma y a unas intensas redes de comunicación entre cada nacionalidad, existe todo un tráfico de ordenadores, neveras y microondas entre los que llegan y los que se van. El transporte tampoco es sencillo, porque en Japón pocos extranjeros tienen coche. Así que una gran parte de esos jóvenes y cotizados profesionales occidentales que han ido a trabajar a Japón viven como universitarios salmantinos, rodeados de televisores y lavadoras de quinta mano. Lo paradójico es que esto sucede en uno de los países del mundo donde la electrónica es más barata.

Si buscamos las razones de esta meticulosidad con el tratamiento de residuos, lo primero que nos vendrá a la cabeza son las propias características de la sociedad nipona: obediencia y armonía. La japonesa es una sociedad colectivista en la que cada miembro actúa sin perder de vista objetivos comunes. Otro ejemplo que comentaba antes brevemente es el del automóvil: tener coche en Japón es carísimo, no por el precio de compra, sino por los impuestos y porque hay que demostrar que se posee una plaza de garaje donde guardarlo.

Y es que los japoneses son muchos y viven apretados. Con una densidad de población más de tres veces superior a la española y un terreno montañoso y poco aprovechable, el espacio público en Japón es un bien precioso. Los japoneses no usan la calle para aparcar el coche, disfrutan de los espacios de esparcimiento de miles en miles (como a la piscina donde van los Noara) y se apiñan en los trenes para acudir al trabajo. Las estrictas leyes y reglas sociales hacen posible la convivencia de tanta gente con un gran nivel de vida en tan poco sitio, renunciando a aquellos lujos que consumen espacio común, como el coche o la carne (dada la poca superficie de pasto aprovechable, es muy costoso criar ganado).

Almacenar basura es otro de los usos marginales del espacio público al que estamos acostumbrados fuera de aquellas islas. El vertedero es un lugar presente a las afueras de Madrid, de Vancouver y de Manila. Pero en un país tan densamente poblado como Japón es difícil almacenar residuos lejos de todo asentamiento humano. En los años 30, la enfermedad de Minamata, provocada por los vertidos de una factoría de abonos en esa pequeña ciudad costera, causó más de tres mil víctimas. Este artículo de Time Asia habla de otro caso más reciente, sobre casos de cáncer en las proximidades de una planta de tratamiento de residuos.

Dado que Japón es un país rico rodeado de países no tan ricos, es razonable pensar que las fuerzas del dinero sean más poderosas que las de la ley y la responsabilidad, y que la basura pudiera acabar lejos a cambio de unos cuantos yenes. En 2000 se interceptó un barco con 122 contenedores de basura industrial con destino a Filipinas. Cabe pensar que podría ser la punta de un iceberg, pero no es tan sencillo saltarse los controles portuarios en un país donde todo entra y sale por barco.

Con estas premisas, los japoneses se han convertido en los campeones mundiales de la incineración de residuos. El 80% de la basura se incinera; el mismo porcentaje que se va al vertedero en Estados Unidos. La incineración no contamina el aire si se realiza a suficiente temperatura y a partir de residuos concretos. Incluso puede proporcionar energía si se incluyen basuras más caloríficas como los plásticos, aunque los ecologistas no son partidarios de esta solución.

La incineración, el reciclaje y la reutilización son la expresión de un largo proceso que comienza en casa, siguiendo el manual de basuras del que hablábamos al principio. Si cada hogar realiza un esfuerzo en la primera etapa de separación, la sociedad ahorra en la ya cara factura ambiental del desecho de residuos. Este esfuerzo individual ha de ser socializado, por lo que se organizan brigadas vecinales para controlar e informar. Veamos un capítulo de Sinchan en el que Misae y Michi pasan una mañana dedicadas a este menester. Ojo, es día de basura inorgánica:

Visto lo visto, me pregunto cómo será una huelga de basuras a la japonesa.

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Los formatos de Sony | 3 de julio de 2009 por paaq

El gigante nipón de la informática ha creado y promovido unos cuantos formatos de almacenaje de información en las últimas décadas. Algunos han triunfado, otros han fracasado. En imprescindible.es les echan un repaso.

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Dona tu móvil

1 de julio de 2009 por paaq

Hace un año alabábamos al servicio postal yanki por su servicio de reciclaje de móviles por correo y, mira tú por dónde, resulta que en España ya había eso desde hace mucho más tiempo. Donatumovil.org es una campaña de la Cruz Roja y la Fundación Entreculturas que lleva en marcha desde, ojo, 2004.

donatumovil

El mecanismo es sencillo: meter el móvil viejo en una bolsa y echarlo al buzón. La gente de CMR, una empresa de reciclaje electrónico especializada en móviles, dará cuenta del aparato, mandándolo a reciclar si no funcionar, o vendiéndolo de segunda mano si funciona. Las ONGs colaboradoras se llevarían un pellizco en este último caso.

Las bolsas para meter el móvil se reparten en cientos de puntos de empresas colaboradoras en toda España, pero también puedes imprimir un cutrísimo escaneo de una postal sin franqueo y pegarlo en un sobre normal. Mira aquí todas las opciones. El teléfono de información está atendido de 10 a 18, por lo que me he quedado sin poder preguntarles si conviene meter el cargador, mañana lo sabremos.

En cualquier caso, una magnífica manera de deshacernos de un móvil viejo de manera sencilla y responsable, de la que me enteré gracias al blog de Simyo.

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Gamelab 09 | 1 de julio de 2009 por paaq

Jo, cómo nos gustaría estar con la ministra que no nos ha dado pasta este año en la Laboral de Gijón para ver qué se cuece en el ya clásico Gamelab, punto de encuentro para los amantes del ocio interactivo en su versión más inteligente. Conferencias bastante interesantes, poca exposición… estos días estamos intentando diseñar un videojuego, así que estaremos al tanto.

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