Veinte años de Game Boy: el porqué de su éxito

29 de abril de 2009 por paaq

Se cumplen 20 años del lanzamiento comercial de la Game Boy, la consola portátil de Nintendo que marcó una época. Algo sospechaba yo cuando hace mes y medio la -vaya nombrecito- Flagship Store de Telefónica montó una exposición sobre consolas portátiles que duró tres días.

En realidad, se trataba de una jugada para promocionar la nueva consola de Nintendo, la DSi. Las capacidades de esta maquinita con dos pantallas, dos cámaras, micrófono o conectividad están por supuesto lejísimos de las de la Game boy. A veinte años.

Siempre se dice que hay un claro hilo entre los juegos electrónicos Game&Watch y la DS, la DSi en este caso. Más allá del formato físico (las G&W más míticas, como Donkey Kong, usaban dos pantallas y eran plegables) yo diría que se trata de la capacidad de Nintendo para ofrecer un producto asequible, atractivo y divertido. Al fin y al cabo, nada hace la DSi que no haga un móvil moderno. La cuestión es hacerlo rápida y directamente: encender y jugar.

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De todo lo que he leido sobre el tema, lo que más me ha gustado ha sido el artículo de Ars Technica sobre las seis razones del éxito de la Game Boy. Resumo:

  1. Tetris. Toda plataforma debe tener su killer app y el juego soviético, perfecto para jugar partidas casuales de cinco minutos pero suficientemente adictivo para no aburrirse a las pocas semanas, era ideal para las modestas capacidades de vídeo de la GB.
  2. Vida de la batería. Cuatro pilas AA le duran a la Game Boy entre diez y veinte horas, lo que multiplicaba por tres el estándar de las consolas de su época como la Game Gear o la Atari Lynx, debido a sus pantallas LCD retroiluminadas. Nintendo no apostó por esa tecnología porque aún estaba verde, y tenían razón.
  3. La marca Nintendo. Game Boy nació en el mejor momento de forma de Nintendo, en la época de gloria de mitos como Super Mario o Zelda. Nintendo era a finales de los 80 más universal que otras marcas de videojuegos.
  4. Precio. El lanzamiento de la Game Boy por menos de 100 dólares suponía que esta consolita costaba la mitad que sus teóricas competidoras. Al punto anterior se debe que el consumidor no desconfiara de un precio tan barato. Nintendo supo comunicar que se trataba de un producto sencillo, no cutre.
  5. Pokémon. Cuando la Game Boy empezaba a notar los años apareció un juego de rol donde se incitaba a los chavales a entrenar bichos de tal o cual raza y luego ponerlos a pelear. A medio camino entre la filosofía fascista y los simuladores de peleas de pitbulls, Pokémon sostuvo los ingresos de Nintendo a finales de los 90.
  6. Flexibilidad. Game Boy ya no es una consola, hoy en día es una familia de consolas con bastantes parentescos entre sí. La retrocompatibilidad ha sido un factor crucial para cada generación de portátiles de Nintendo, y precisamente la mayor crítica que se le hace a la nueva DSi es que ha perdido la compatibilidad con Game Boy Advance.

Tengo en mi memoria mucho material emocional sobre la Game Boy: el tacto duro de los botones A y B y el tacto blando de Start y Select. Los huecos en los que se acumulaba la mierdecilla. Lo pequeños que parecían los cartuchos -la consola nunca pareció pequeña, pero cabía en los bolsillos de la ropa de los noventa- y la rueda de volumen (Nintendo sabía hace veinte años lo que hoy no saben los fabricantes de portátiles: un aparato que emita sonido debe tener un mando para controlar el volumen). Las posturas raras en las que acababa tu espalda para que no incidiera demasiada luz o demasiado poca sobre la pantalla. La miríada de accesorios extraños que poblaban los escaparates de la tienda de juegos en navidad: la mayoría eran lupas con luces.

Pero todos esos recuerdos, si he de ser sincero, no son míos; fueron convenientemente estimulados desde Nintendo con decisiones como las que resalta Ars Technica, y distribuidos por todo el mundo mediante revistas y publicidad hasta las tiendas y grandes almacenes. La Game Boy fue un producto emocional para una generación, como hoy lo es el iPod. Y un producto al que se le tiene cariño sigue usándose al cabo de los años, como ya vimos.

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2 comentarios


  1. Hilda Dice:

    Tu memoria emotiva despertó la mía: vaya partidas de tetris que me tiraba con el Gameboy de mi tía. Una vez que encontré el sofá donde incidía la luz perfecta (para no perder de vista las figuritas, aún en blanco y negro) me tendía ahí por horas alienada en mi diversión


  2. beachan Dice:

    Tiene razón Ars Technica con lo de las razones del éxito de Nintendo. Y puedo decir que colaboré en lo de el punto 5.

    Los videojuegos no han sido algo demasiado importante en mi vida pero hay algo que marcó un antes y un después: POKEMON. Ya había coleccionado cromos, visto la serie, dibujado pokemon (el pikatxu lo bordaba)pero cuando probé aquellos juegos de Pokemon en la Game Boy de una amiga,…todo cambió. Fue hace unos 10 años, cuando tenía 9.

    Acabo de recordar que quien llevase al cole la Game Boy para jugar al POKEMON ese dí se volvía el puto amo.