Semana de la India. Una de autos locos

27 de Febrero de 2009 por manu

El ruido constante de los cláxones en las calles de Mumbai es una de esas cosas que llama enseguida la atención en la India y que al volver a casa le cuentas a todo el mundo.

-Oye, ¿qué tal en la India?
-Guay, los coches no paran de pitar.

A diferencia de España el sonido, mucho más grave y sordo, es aguantable (aunque no diré que agradable). Está práctica de pitar a cada momento va íntimamente ligada al alto grado de anarquismo con el que se conduce en la ciudad. El deporte consiste básicamente en ir buscando el hueco libre de un carril a otro para avanzar entre el atasco, sorteando coches, carritos de vendedores ambulantes, personas y algún que otro animal. Igual que el claxon es imprescindible los intermitentes y los retrovisores están tan obsoletos que ni los más ancianos del lugar recuerdan para qué sirven.

En este video puedes ver cómo el conductor de un rickshaw adelanta un coche, cruza a través de vehículos en dirección contraria y sortea a un señor mayor. Todo ello aderezado con unos cuantos piiiiiiii! piiiiii!

En este paisaje ultramotorizado de las calles de Mumbai destacan sin duda los taxis, especialmente los Premier Padmini. A pesar de que la producción de este coche se paró en el año 2000 todavía son mayoría en la calle; aunque será cuestión de tiempo que sean sustituidos por otros modelos, ganando prestaciones a costa de perder imagen urbana. Es lo que hay y lo entendemos perfectamente. Esta gente no tiene necesidad alguna de ser como los cubanos, que forzados por el bloqueo comercial mantienen en funcionamiento coches americanos de los años 50.

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Todas las fotos de este post han sido hechas por Pablo Rey.

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“Panvel Bipin Tilane”. Muchos taxistas llevan pintados su nombre en los cristales de atrás.

Al margen de la diversidad de tapizados interiores, dioses, collares y flores que decoran el interior de estos vehículos, una de las cosas que más llaman la atención son los taxímetros. Son tan bonitos con ese aspecto tan mecánico. Ciertamente -y como pudimos comprobar tiempo después- son aparatos con aspecto de ser altamente hackeables. El acto de tarificación de la carrera tienen algo de misterioso y místico (no podría ser de otro modo en un país así). Para empezar nunca logramos saber si el contador avanzaba por tiempo, por distancia o por ambas. Lo que sí supimos es que el calibrado de los pasos depende de la ciudad, luego en algún lugar de esa cajita metálica hay algo para modificar la velocidad de avance del contador. Por cierto, he dicho pasos. No cuentan dinero sino pasos que posteriormente son traducidos en una tabla de papel a rupias. El resultado final es que en ocasiones trayectos que intuitivamente son más cortos cuestan más dinero. Y todo esto al margen de si te la intentan colar diciendo un precio superior sin mirar la tabla… En fin, aquí es donde entra en juego el orgullo de turista que lleves en tu interior, pues las diferencias entre el precio real y el que a veces te piden no llegan a cincuenta céntimos de euro si haces la conversión de moneda.

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Junto a los taxis conviven los rickshaw, especie de motocicletas de tres ruedas, carrozadas para llevar tres pasajeros en la parte de atrás. En una ciudad colapsada a casi todas horas el rickshaw es mucho más ágil que el taxi. Y más barato, pues aunque lleva un taxímetro idéntico al de los taxis la tarificación final es bastante menor: se paga una rupia menos que la cantidad de pasos que ponga el aparato. No hubiéramos cogido taxis si no fuera porque por alguna razón los rickshaws sólo pueden circular por algunas zonas de la ciudad. Ya olvidé el precio que nos dijeron, pero recuerdo que pensé que hacerse con uno de estos vehículos era realmente barato. Si eres de los que gusta ligar con las pivitas a lomos de una moto esta es una opción muy interesante…

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Los rickshaws además de ser una forma de ganar dinero son un medio de vida. Me ha quedado una frase como de motero, pero lo digo en serio. Cuando el conductor decide acabar su jornada para el vehículo en un lugar tranquilo y se echa a dormir en el asiento de atrás. Y no es mala cama en una ciudad en la que el cincuenta por ciento de la población no tiene una vivienda.

En nuestra última tarde en Mumbai Pablo y yo topamos con un puesto en el que estaban arreglando varios taxímetros. Arreglando, hackeando… en fin, quién sabe. El dueño del puesto nos dejó hacerle fotos sin problemas, así que trataré de no ser malpensado. En cualquier caso tanta mecánica conmueve, al menos a mí.

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Y un poco más alejado del “mundo obsoletos” están los camiones, cuyo indian tunning no va más allá de la decoración de las cabinas con motivos indo-domésticos. Lo de domésticos lo digo porque algunos tienen pintados los parabrisas como si fueran ventanitas, con sus cortinas y todo. Es de suponer que los conductores los usan como hogar. Sin duda los camiones más espectaculares que vimos fueron los que circulaban transportando algodón por la carretera de Aurangabad. Con esa especie de lona para sujetar el algodón parecía el autobús volador del Profesor Poopsnaggle.

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Hay un gran autobús arriba en el cielo y todos decían que nunca volaría.

Para no perder la costumbre del regalito al final de los post de semana de la India os dejo no uno,  sino dos regalos. Lo primero es una imagen de una furgoneta reconvertida en puesto ambulante de chuches. Si el vehículo arrancaba o no, no lo sabemos.

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Y lo segundo es un video de un desfile en el día nacional de la India (26 de enero). Atiende a la caravana de los ecologistas, más de un niño indio habrá tenido pesadillas con esa cara.

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7 comentarios


  1. Hilda Dice:

    Buen resumen de los avatares y curiosidades que la India tiene para ofrecer. Luego de esto y de “Slumdog” provoca irse a por la mochila y descubrir más en vivo y directo. El apoyo gráfico está excelente


  2. sortear Dice:

    Excelente post. Las imágenes son buenísimas.


  3. beachan Dice:

    ¡Y se queja de los pitidos! ¿No recuerdas el ruidito constante de camiones que tuvimos que aguantar cuando fuimos a buscar basura al polígono industrial 27? y lo del ruido no fue lo peor,… ay manu, te estas ablandando,… jejeje. Por cierto, estos posts sobre la india ¡divinos!


  4. Hilda Dice:

    Una sola duda: en el taxímetro hay un contador de pasos pero tambien de rupias que parecen traducir el equivalente en dinero local. ¿Porqué recurrir a una tabla aparte entonces? hum…huele a especulación…o a taxímetro averiado


  5. Nerea Dice:

    Muy bonis los posts de la india, Manu. A ver si algun dia volvemos a coincider para ke nos cuentes mas anecdotillas. un besote dinamikttero!


  6. Alba Dice:

    Genial vuestra manera de enfocar otra visión de La India.

    Si me permitis hacer un poco de publicidad propia. .. Estuvimos en La India el pasado año e hicimos un blog de nuestro viaje. Actualmente es uno de los 5 finalistas en los Lonely Planet Travel Awards 2009 en la categoria de “mejor blog de imagenes” os dejo la direccion por si os interesa y por si creeis que nos merecemos vuestro voto. Un saludo!
    http://elsuenodeindia.blogspot.com/


  7. manu Dice:

    sortear, muchas gracias por las felicitaciones. Los méritos de las fotos son de Pablito, que es nuestro fotógrafo en Basurama. Por parte de Obsoletos decir que seguiremos haciendo semanas temáticas, tenemos muchas ideas.

    Hilda. Efectivamente en el taxímetro ponía Rupees(rupias). Imagino que en algún momento pensaron en tarifar directamente dinero, pero es posible que luego vieran más fácil actualizar los precios imprimiendo tablas de conversión que modificando los millones de taxímetros mecánicos que hay en el país. Todo esto son conjeturas mías, en cualquier caso.

    beachan. ¡Se me habían olvidado los camiones del polígono! 😉 Es verdad que hacían un ruidaco importante pero por lo menos saben de normas de tráfico.

    Nerea. Ehhhhhhh!!! Un abrazo! Ya sabes donde estamos si vienes por Madrid. A Bea la tenemos como una reina, pregúntale.